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sábado, 8 de febrero de 2014

TODOS SOMOS CULPABLES


             

                             Lo comentaba recientemente con unos amigos de mi edad: ¡¡ Qué mal lo hemos hecho ¡¡. Nadie puede eludir su responsabilidad, ni políticos, ni maestros, ni educadores y sobre todo los padres.
             Ya no es solo la tremenda crisis económica, que ciertamente agrava las situaciones, es que nuestra sociedad actual, los españoles de hoy, hablando siempre en términos muy generales, carecen de los más elementales valores éticos y morales.
            Una sociedad donde la honradez entre los cargos públicos es la excepción y se dan, día sí y otro también, graves casos de corrupción a todos los niveles. Donde el nepotismo, la prevaricación y los abusos de poder son las señas de identidad de muchos mandatarios públicos.
            Una sociedad donde partidos, sindicatos y patronales utilizan el dinero público en su propio beneficio sin rendir cuentas a nadie. Donde la justicia ha dejado de ser independiente para estar al servicio del poder, dejándose incluso intervenir por los partidos políticos en sus órganos de dirección.
           Una sociedad tan poco respetuosa con el prójimo, personas y bienes, que la agresividad y la violencia se han convertido en los únicos argumentos para la discrepancia. Sin los más elementales fundamentos democráticos, perdidos en esa larga transición de 35 años, hacia ninguna parte.
             Ahora se dan cuenta algunos del desmesurado interés que las autonomías más nacionalistas tuvieron, hasta conseguirla, por la transferencia  de la educación, base y sustento de todo lo demás.
            Ahí nos hemos equivocado gravemente. No solo nuestros seis sistemas educativos han sido un rotundo fracaso en cuanto a resultados en el conocimiento, son aun más graves los resultados en formación humana, en valores éticos y morales, en respeto a lo ajeno.
            ¿Como enmendar tan gravísimos errores, culminados con las transferencias a los nacionalismo radicales? Difícil es recoger el agua derramada y esta cuestión solo tendría alguna posibilidad con dos medidas de cirugía política: Un Pacto de Estado por la Educación y recuperar, al menos en cuestiones como la preparación del profesorado y materias troncales a todos los niveles, el control de los sistemas educativos por parte del Estado.
           ¿Y los demás agentes sociales, especialmente los padres? Pues si los padres no son conscientes de las muchas y graves carencia educativas de sus hijos mal vamos porque, en muchos casos, son tan evidentes que terminan siendo un autentico problema para ellos mismos. Aprender a ser padres no es un juego, es un “trabajo” duro que exige voluntad y constancia, y quien no esté dispuesto a asumirlo con responsabilidad no debería dar ese paso.
             Existe un decálogo cuyo título “Como hacer de su hijo un delincuente” (Google) debería ser la guía de todos los padres para hacer justamente lo contrario. Pero nada se consigue sin voluntad y no la hemos tenido, ni la tienen los que son padres ahora, en la medida requerida. Ojalá nuestra sociedad fuera capaz de aprender de sus errores.

4 comentarios:

  1. Bueno, unos son mas culpables que otros, sobre todo cuando estos "otros" no tragamos con una transción que se veía torcida, y ni siquiera tuvimos ocasión de enderezarla. No éramos partido ni sindicato ni federacióin ni confederación ni Banco..., éramos gente de a pie que sólo teníamos en común el querer una España unida, grande y libre, es decir, gente de poco fiar y al parecwer de poco porvenir..
    JFT

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    1. Ciertamente unos más que otros. Sin embargo, quienes no hemos tenido responsabilidades directas en este desaguisado y nos hemos limitado a hacerlo lo mejor posible con nuestros hijos, también tenemos una responsabilidad indirecta si hemos dado el voto a quienes luego defraudaron la confianza depositada en ellos, o simplemente hemos visto venir la catástrofe y no lo hemos denunciado públicamente.
      Nunca es demasiado tarde, por muy difícil que parezca, si se logra una mayoría con voluntad de mejorar las cosas.

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  2. Además de lo ya acertadamente citado en el artículo, en las comunidades independentistas también existe la manipulación de nuestros hijos desde la educación ideologizada (o mejor decir intoxicación) que reciben desde su más tierna infancia. Hace quince o veinte años a los catalanes no independentistas se nos preguntaba, como con cierta incredulidad: “¿Pero realmente en la sociedad catalana existe ese problema?”, y respondíamos: “No, aún no, pero no tardará en haberlo, porque lo están sembrando desde los colegios”, y entonces se nos miraba como a bichos raros.

    Los distintos gobiernos que hemos tenido (Aznar hasta hablaba catalán en la intimidad…, y Zapatero prometía aprobar cualquier cosa que aprobara el Parlamento Catalán…) siempre han consentido a los nacionalistas la manipulación ideológica desde la enseñanza. Por eso en Cataluña, y para apuntalar mejor el resultado del dichoso referendum, cada pocos meses corre el rumor de que la Generalitat se plantea adelantar la edad de votar a los dieciséis años, para así tener a favor otra abundante hornada de niños-votantes recién intoxicados.

    Si a eso se añade la tradicional e infame actitud del PSOE, que cada vez que el PP intenta hacer frente al independentismo catalán, en lugar de considerarlo una cuestión de Estado a la que debe sumarse, abandona la defensa de los derechos de los catalanes no nacionalistas (y de todos los españoles en general) y, con su habitual oportunismo populista, sólo piensa (y en la actualidad ya ha comenzado esa deriva) en aprovechar la ocasión para debilitar al PP y restarle votos acusándolo de anticatalanista (quién no recuerda el pacto del Tinell para expulsar al PP del espacio democrático); no es de extrañar que hayamos llegado a la situación en la que estamos.

    Sí, sí, todos somos culpables, ¡claro que acepto mi parte de responsabilidad! Pero a los residentes en esas comunidades además nos han adjudicado (la España que calla nos ha adjudicado) el papel de víctimas a las que se daba -y se sigue dando- por amortizadas, en favor de aquellos gobiernos (y de la España que calla) que pactaban y consentían -¡y siguen consintiendo!- todo a los nacionalistas. Somos como el combustible que se considera necesario quemar en toda contienda. Pero que el resto de España no se engañe, por mucho que se empeñen en hacer como que no se enteran o no pueden hacer nada…, ¡algunos no pensamos darnos por perdidos, ni a nosotros ni a nuestras familias, tan fácilmente¡ No sé a dónde habrá que llegar, ¡pero llegaremos! Y tarde o temprano acabará salpicándonos a todossssssssss……..

    ¿Cómo va a defender nuestros derechos el gobierno del PP si teme que el PSOE la ataque tachándola de anticatalanista? Vale, de acuerdo, pero cuando la cosa estalle, que nadie se llame a engaños.

    ¿No sería menor el precio a pagar en víctimas cuanto antes afrontaran unidos el PP y el PSOE la cuestión?

    Saludos cordiales.
    Federico Sánchez Peral.

    PD.- Perdón por la extensión.

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    1. Totalmente de acuerdo de la cruz a la raya. No te preocupes por la extensión, aquí no tenemos límite de espacio.
      Gracias por tu participación. Un abrazo

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