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martes, 3 de abril de 2012

LIBERTAD SECUESTRADA

(Diario de Cádiz, sábado 31 de marzo de 2012)

Acabamos de celebrar el Bicentenario de la Constitución de Cádiz, aprobada el 19 de marzo de 1812, y cuya característica más destacada fue el espíritu de libertad que impregna sus 384 artículos. Libertad de industria, libertad de prensa…pueblo soberano…

Sin duda se trataba de un texto rompedor, novedoso, liberador de muchas “cadenas” (¡Vivan las cadenas! gritaban dos años más tarde los absolutistas al regreso de Fernando VII), pero además de consagrar el valor supremo de la libertad, (el paso de súbditos a ciudadanos) los constituyentes españoles del 12, no se olvidaron, más bien al contrario, de otros valores como el nacionalismo español (¡Españoles, ya tenéis patria!, que gritó Argüelles), la independencia de los tribunales de justicia, la inviolabilidad del domicilio, plan general de enseñanza para todo el reino, y una estructura territorial, entre otros avances.

La bandera de la libertad ha sido, desde entonces, enarbolada por tirios y troyanos, por quienes aspiraban a incrementar sus límites hasta desvirtuarla, y por los que aun no la habían saboreado. Tanto se ha utilizado, que ha resultado aviesamente mancillada por quienes, a su amparo, han cometido los mas horribles crímenes.

Su uso, más bien su abuso, le han dado un carácter reivindicativo al que solo parece tener derecho quien lo grita más fuerte, mientras se ignora, o niega descaradamente, ese mismo derecho a los demás. Hay quienes se han apropiado de ella haciéndola exclusiva, “secuestrando la libertad”.

Estos secuestradores, muy frecuentemente, menosprecian valores como el esfuerzo, la solidaridad, la honradez, el respeto a lo ajeno, y a veces hasta la vida.

La libertad no puede justificarlo todo. El “prohibido prohibir” de mayo del 68 francés, no era sino la expresión de los movimientos antisistema que, bajo la bandera de la libertad, según ellos la entendían, debía terminar con cualquier tipo de leyes, intentando imponer sus ideas, sin limites.

Los movimientos pro abortistas, también enarbolan la bandera de la libertad para expresar lo que interpretan como un derecho de la mujer a disponer de la vida del ser humano engendrado en su seno. Si ese “ser vivo, pero dudosamente humano”, en desafortunada expresión de la ex ministra Aido, tuviera la oportunidad de manifestarse, también gritaría ¡Libertad! para salvar su vida.

3 comentarios:

  1. Estoy de acuerdo con este artículo en todos sus térmonos. Deberíamos defendes con mas empeño valores como la vida y no acomodarnos porque, quizas no nos afecta directamente...todavia.

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  2. La doble bara de medir de algunos es evidente, los de mas deben ser tolerantes con mis pensamientos y mis acciones porque soy libre, y los pensamientos y acciones no deben perjudicarme porque soy libre

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  3. Estoy totalmente de acuerdo con el artículo, algunos se han erigido en defensores de la libertad, creyéndose los mas modernos y sociales cuando hace 100 años ya se tuvieron en cuenta un montón de derechos vigentes hoy en día.

    Como se suele decir, no hemos inventado nada.

    Con respecto al aborto, si las madres de los que opinan que un feto dudosamente es un humano, hubieran pensado lo mismo, a lo mejor otro gallo nos hubiera cantado.

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