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sábado, 19 de julio de 2014

JENARO

Publicado en el Diario de Cádiz el sábado 19 de Julio de 2014


No es un caso aislado, aunque este haya ocupado las cabeceras de los periódicos y las aperturas de los informativos con un impacto mediático considerable.

Jenaro García, creador y Administrador de Gowex es solo uno más de los muchos empresarios españoles, ambiciosos y sin moral, para los que todo vale. Su única meta es el enriquecimiento rápido y desproporcionado. Lo que podía haber sido una empresa modelo, con una idea de negocio muy acertada, ha muerto del mal común de muchos empresarios: el crecimiento incontrolado.

Cuando el tamaño del negocio se vuelve incontrolable, empiezan a aparecer la falta de liquidez, los créditos para tapar agujeros, los impagos a proveedores…la única salida, piensa el empresario que se ve en esta situación, es la huida hacia adelante.

He conocido personalmente dos casos similares a Gowex, uno en Cataluña y otro en Andalucía, y que, aunque operaban en sectores muy distintos, tuvieron un proceso similar que terminó en un desastre.

Jenaro García recurrió, lo mismo que los casos que conozco, a falsificar balances y cuentas de resultados, a maquillar su declaración de la renta y así, con toda clase de documentos falsos, recorrer banco tras banco hasta dar con el que picara y le concediera un nuevo crédito que sabia positivamente que nunca iba a poder devolver.

El empresario de San Cugat del Vallés, llegó a viajar a Italia para solicitar créditos a la banca de ese país. Pero volvió de vacío. Entonces optó por bancos españoles pero alejados de Cataluña, donde no le conocieran, pero tampoco obtuvo los 6 millones de Euros que necesitaba. Cerró la empresa, vendió todos los activos y pagó hasta donde pudo.

En al caso andaluz, al empresario no se le ocurrió más solución que fingir su muerte y quitarse de en medio, no sé si de forma definitiva o hasta que escampara y todos se olvidaran de él.

Jenaro García lo tiene muy difícil. Una auditoría ha descubierto sus  trampas y, sin tiempo a reaccionar, ha optado por confesar y afrontar lo que le venga encima que no será poco. Hasta el último día se dirigió a sus empleados y socios asegurándoles que la empresa iba magníficamente. Otra característica común: la mentira.


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