Google+ Followers

sábado, 7 de noviembre de 2015

CARMENA Y LOS MENDIGOS

Publicado en el Diario de Cádiz el sábado 7 de Noviembre de 2015


             He estado unos días en Madrid, en la zona del centro y, un tanto sorprendido y preocupado, comenté con familiares y amigos que viven allí, que, podía ser una apreciación equivocada, pero me pareció que había más mendigos que nunca.
         He vivido en Madrid muchos años y continuo viajando a la capital de España con frecuencia, así es que tengo elementos para hacer una comparación con épocas pasadas.
         Me han llamado negativamente la atención dos temas importantes: el lamentable estado de limpieza de calles, jardines y plazas, incluidas fachadas con pintadas y, como decía, el aumento del número de mendigos.
         No tengo en mi mano hacer gran cosa por remediar esta situación y dudaba si denunciarlo públicamente como ahora hago, hasta que he tenido la oportunidad de ver un programa, en una televisión de ámbito nacional, que denunciaba este hecho.
         Uno de estos mendigos, desahuciado recientemente y con una escasa pensión por enfermedad, se ha dirigido frecuentemente a los servicios sociales del Ayuntamiento madrileño, tanto por escrito como en persona, sin obtener ni la más mínima ayuda, sus correos ni siquiera han merecido una contestación.
         Esto ha pasado y seguirá pasando, desgraciadamente, y no solo en Madrid.
En Cádiz, donde vivo, tengo más ocasión de acercarme a ese problema y, a través de Madre Coraje y Caballeros Hospitalarios, tratar de paliar en lo posible esas situaciones y me consta que en Madrid existen y trabajan organizaciones similares que se desviven por ayudar a estas personas, pero los nuevos ayuntamientos del 24 de mayo pasado, cuya bandera electoral era terminar con los desahucios y los indigentes, parece que aun se lo están pensando.

Muchos de estos ayuntamientos de nuevo cuño, han paralizado obras y proyectos en una actitud  entre prudente y temerosa, sin tener nada claro lo que tienen que hacer, aunque lo vistan de que ese dinero comprometido en obras de las que dudan, se debe emplear en paliar situaciones como la que describo. Pues bien, ni una cosa ni la otra. Ni obras ni acción social. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario