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viernes, 26 de diciembre de 2014

DE CÁDIZ A CHECOSLOVAQUIA


Publicado en el Diario de Cádiz el domingo 21 de diciembre de 2014

Jaime Rocha leyendo el "Diario de Cádiz" en la Plaza de S. Wenceslao  de Praga (Checoslovaquia)  en 1989
                
    DE CÁDIZ  A  CHECOSLOVAQUIA

      Seguramente muchos gaditanos de mi generación podrán contar historias parecidas a la mía en relación con el Diario de Cádiz, pero hay un hecho singular que solo yo he vivido. Es una de esas historias que se están publicando con motivo de la celebración del los 50.000 números.

      Que haya sido suscriptor del Diario mientras residía en Madrid, es solo una seña de identidad de una familia de buenos gaditanos, e incluso que a nuestro regreso a Cádiz, tras más de 20 años de ausencia, continuemos recibiéndolo puntualmente todas las mañanas y nos intercambiemos, mi mujer y yo, las páginas de deportes y el resto del Diario, antes de empezar los quehaceres diarios, es algo habitual en muchas familias.

      Tampoco es nada original, afortunadamente el diario cuenta con muchos y mejores colaboradores, llevar como colaborador habitual en entrevistas, artículos, notas de prensa, algunas informaciones exclusivas, y columnas de opinión, de forma ininterrumpida, desde enero de 2009, es decir, a punto de cumplir seis años.

      Donde radica la originalidad de mi relación con el Diario es en una circunstancia que paso a describir: Estaba destinado en nuestra Embajada en Praga, todavía capital de Checoslovaquia, allá por los finales de los ochenta y primeros noventa, años convulsos en el Este de Europa, con la caída del muro de Berlín como detonante de los cambios políticos y sociales que se produjeron. Entre otras funciones en la Embajada tenía la de representante del Instituto Cervantes en Checoslovaquia y dentro de nuestras actividades estaba la organización y ejecución de los exámenes de español como lengua extranjera y la enseñanza de nuestro idioma en colegios e institutos.


      La escasez de medios era grande, a pesar del esfuerzo del Ministerio de Educación español que enviaba textos, profesorado y ayudas a la enseñanza. Todo era poco porque la demanda en aquellos años era muy grande y los alumnos me pedían casetes con canciones de Luz Casal, por su excelente pronunciación, y todo tipo de material que pudiera proporcionarles y entre los que nunca faltaban los números que periódicamente me llegaban de nuestro DIARIO DE CÁDIZ. En Praga, Nitra, Olomouk y Bratislava, en aquellos años, los alumnos aprendían español con el Diario de Cádiz.

sábado, 20 de diciembre de 2014

FUNDACIÓN + 34

Publicado en el Diario de Cádiz el sábado 20 de Diciembre de 2014

Me impresionó y preocupó lo que oí en un programa de radio de ámbito nacional: Más de 1.800 españoles están ingresados en cárceles en el extranjero. Cárceles donde se duerme en el suelo, salvo que tenga dinero para pagar una colchoneta, cárceles donde pueden pasar dos o tres años esperando un juicio que nunca llega, mal alimentados, por decir algo, sin asistencia médica, hacinados y sin contacto alguno con familiares o abogados.

“En Fundación +34 luchamos contra la soledad de los 1.802 españoles encarcelados en el extranjero” explicaba su portavoz a las preguntas de la periodista. Su nombre deriva del prefijo telefónico internacional de nuestro país, ese prefijo al que ni siquiera tienen acceso los presos españoles.

Con ser muy grave lo que estaba oyendo, hubo algo que me impresionó de forma especial: un elevado número de estas personas no quieren que sus familias sepan que están en esa situación, son delincuentes ocasionales, en busca de un dinero rápido haciendo de muleros.

Muchas personas, dadas por desaparecidas en nuestro país, llevan años en cárceles inmundas y no quieren, por vergüenza, que sus familias conozcan esta situación. “Fundación +34” viaja, en estas próximas Navidades, a Lima (Perú) donde 370 españoles están encarcelados en situaciones lamentables.

Ni siquiera nuestros representantes consulares pueden hacer mucho por ellos. Apenas alguna visita y escaso apoyo económico. La justicia de algunos de esos países no es que sea lenta, es que es inexistente y las garantías de un juicio justo nulas.

El 83 por ciento de los encarcelados lo son por tráfico de drogas, la inmensa mayoría por primera y única vez en sus vidas. Personas jóvenes, algunos casados y con hijos, que caen, engañados, en la posibilidad de obtener un dinero importante, de forma fácil, rápida y sin riesgo.

“Fundación +34” dispone de una página web donde, quien esté sensibilizado por este problema, puede informarse y colaborar, si es su deseo. Confieso que personalmente no había prestado mucha atención a este drama. Ni siquiera podía calcular su dimensión y menos conocer la existencia de personas de buen corazón ocupadas en paliar el terrible aislamiento que sufren.

sábado, 13 de diciembre de 2014

PADRES MODERNOS




            Hablaba la semana pasada de la educación, resaltando su importancia como base del comportamiento colectivo e individual de una sociedad. Sigo hoy con la misma cuestión tratando de analizar la situación actual en España y su origen.

Nunca he entendido la expresión: “mi padre es mi amigo”, como no sea para justificar la dejación que hacen muchos padres de la responsabilidad y obligación de educar a sus hijos.

          Ya son al menos dos generaciones de padres en España que, por diversas causas, en el mejor de los casos, piensan que esa responsabilidad recae en los colegios e institutos y no en ellos que, por el contrario deben tratar de ganarse la “amistad” de sus hijos, que no el “respeto”.

         Pero aun así, en el supuesto de que fueran los profesores los responsables de esta importantísima labor, muchos padres los desautorizan delante de sus hijos si al profesor, Dios le libre, se le ocurre poner un correctivo que los padres estimen excesivo. Ni educan ni dejan educar.

            Si nuestra generación puede alzar la voz en este tema es, sencillamente, porque recibimos de nuestros padres, complementada por los magníficos profesores que tuvimos en la infancia y adolescencia, una educación basada en el premio al esfuerzo, el castigo ejemplarizante a los malos comportamientos, el respeto al mayor y a los semejantes, el compañerismo y el compartir con quienes estaban en peor situación, en momentos también muy difíciles económica y socialmente en España.

Nuestro fallo, de mi generación y aun más de la siguiente, ha consistido en no saber transmitir estos valores positivos, precisamente en los años de más desarrollo económico de nuestra sociedad, a nuestros hijos y consecuentemente ellos a los suyos.

Las consecuencias derivadas de esa clamorosa falta de educación, el país lo está pagando con creces en forma de corrupción política, económica y social. La violencia en todas sus formas, desde la verbal que se vive en algunas manifestaciones deportivas hasta el asesinatos de mujeres por sus propias parejas, crímenes horrendos cuyo número no para de crecer.

Banqueros que engañan a ancianos y personas de buena fe apropiándose de los ahorros que tanto trabajo les ha costado reunir. Los políticos y sindicalistas que se apropian del dinero destinado  la formación profesional o para paliar las dramáticas situaciones de muchas familias sin trabajo.

Para qué extendernos en tantos males como vemos a diario, que aun algunos tratan de minimizar diciendo que siempre fue así, pero que antes no se conocían estas cosas porque los medios de comunicación no los reflejaban. No niego que el mal siempre está presente en cualquier manifestación humana, pero ni de lejos vivíamos en nuestra juventud en tan alta proporción los problemas de convivencia que ahora padecemos, excepción hecha de los terribles años del terrorismo de eta.

En la “Revista Utopía”, Fernando Sánchez Salinero, en un magnífico artículo titulado “La generación que construyó España” dice cosas como: “Mis padres tiene en torno a los 70 años y siempre han sido un ejemplo de trabajo, honradez, austeridad y generosidad. Sabían que el esfuerzo tenía recompensa y la honradez formaba parte del patrimonio de cada familia” para sentenciar: “Cuando analizas lo que pasa en una empresa o en una sociedad, debes buscar la causas que provocan esa situación, porque solo trabajando sobre las causas puedes cambiar los efectos”

Está muy claro, conocemos las causas: el fallo clamoroso en los sistemas educativos de los padres o simplemente la inexistencia de sistema alguno, la total dejación y abandono a su suerte de los hijos, cuando no la nefasta costumbre de concederles, sin el menor esfuerzo por su parte, de todos los caprichos imaginables, aunque en muchos casos supongan un auténtico sacrificio para los padres.


Claro el diagnóstico, ahora falta la voluntad de poner en marcha los remedios, aunque sea por la vía de la imposición de medidas correctoras drásticas, como parece que por fin se va a hacer con la violencia de los incontrolados grupos extremistas de  “aficionado” al futbol, después de que se haya producido una nueva muerte y agresiones armadas. Cuanto antes mejor.

sábado, 6 de diciembre de 2014

EDUCACIÓN, EDUCACIÓN Y EDUCACIÓN

Publicado en el Diario de Cádiz el sábado 6 de Diciembre de 2014, Festividad de la Constitución Española. Hoy cumple 36 años. Felicidades !!!


No es solo responder a un saludo o un correo, que también, se trata, fundamentalmente, del respeto a los demás, sea cual sea su condición o estatus social. En lo tocante a respeto, todos somos iguales, todos merecemos la máxima consideración por parte de nuestros semejantes. En eso consiste la educación.

Acaban de ocurrir unos lamentables hechos en Madrid con ocasión de un  partido de futbol con resultado de muerte, e inmediatamente se anuncian medidas drásticas para erradicar a los más fanáticos. Mientras, durante demasiados años, se han tolerado en los campos de futbol insultos a jugadores o colectivos de carácter racista o de suma gravedad, sin que los responsables deportivos o políticos hayan hecho nada para terminar con tan detestable costumbre.

Cuentan, y no acaban, de esos padres que ven en sus hijos futuras figuras del deporte que insultan y agreden a los árbitros y padres del equipo contrario como auténticos energúmenos.

Jugadores y técnicos españoles que trabajan en Gran Bretaña, sin negar la existencia de “hooligans”, se admiran, por contraste, del respeto de la inmensa mayoría de los aficionados hacia los jugadores propios o contrarios, con castigos ejemplares a quien intente romper las normas de buena convivencia.

No sé si asignaturas como “Urbanidad”, “Educación para la ciudadanía”, o “Ética” han servido para algo. El resultado no puede ser más desolador.

Los educadores se ciñen a las enseñanzas técnicas, primando la formación en conocimientos sobre la personal. Los padres, estas generaciones de padres actuales, han cometido dos grandes errores: el primero consentir y conceder a sus hijos todo cuanto ha estado en su mano, fundamentalmente cosas materiales, caprichos de niños consentidos que todo lo consiguen sin el menor esfuerzo y por otra parte, han pasado olímpicamente de inculcar a sus retoños unos mínimos y elementales valores morales.


Las generalizaciones inducen inevitablemente al error, pero se puede afirmar, sin temor a equivocarnos demasiado, que nuestra juventud, la juventud española del Siglo XXI, carece mayoritariamente de valores como el respeto a lo ajeno y unas mínimas nociones de civismo.