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sábado, 7 de septiembre de 2013

SIRIA



       Occidente, los EEUU, se debate en un importante dilema: Atacar al régimen sirio de Bashar Al Assad, con lo que favorece a las fuerzas rebeldes trufadas de miembros de Al Qaeda, o dejar sin castigo internacional el supuesto uso de armas químicas del dictador sirio.

        Vayamos por partes, que diría Jack the Ripper: En primer lugar, es de un cinismo brutal castigar a los autores de la muerte de mil sirios por el método de gasificación y no hacer lo mismo por la muerte de muchos miles de sirios por métodos ¿permitidos? como los bombardeos.

        En segundo lugar: Los expertos de la ONU van a entregar un informe en el que, tras varios días de toma de muestras y visita a los afectados, más quince días de análisis, se limitarán a confirmar el uso del gas y sus características, pero no se pronunciarán sobre que bando lo ha usado. Se podían ahorrar el viaje y el informe que no resuelve nada.

        Existen, además, serias sospechas y algunas declaraciones, según las cuales, los rebeldes sirios poseen igualmente, en sus arsenales, armas químicas.

        Obama se ha quedado prácticamente solo, incluso el Senado norteamericano está muy dividido, y no quiere arriesgar una decisión absolutamente contestada por aliados y países árabes. Tras las experiencias de Egipto, Libia y sobre todo Irak, cabe preguntarse si la situación de estos países y de sus ciudadanos ha mejorado en algún sentido.

        Los derrocamientos de regímenes tiranos como los de  Mubarak, Sadam Husein, Gadafi o Ben Ali, ¿han traído a sus pueblos más libertades cívicas, mejoras en la situación de la mujer, cese de atentados terroristas, de enfrentamientos civiles, mejoras sociales,…? Rotundamente No.

        Occidente, y ahí metemos a todos, pero especialmente a los llamados progresistas de izquierdas, nos hemos tragado el anzuelo envenenado de la “primaveras árabes”. Siendo muy benévolo supondremos un cierto buenismo, una ingenua credibilidad hacia esos movimientos que se presentaban como “movimientos de estudiantes a través de las redes sociales”.

        Digamos que eso era lo que querían oír y ver las cancillerías occidentales, unas revoluciones pacíficas del estilo checoslovaco del 1989, exentas de fanatismos y violencia, cuando el camino de la violencia se lo habíamos enseñado nosotros interviniendo militarmente en Irak.

        Siria puede ser una segunda edición de Irak y Al Assad sumarse a la nómina de dictadores árabes derrocados por los radicales islamistas con la piel de cordero modelo primavera y la insensata ayuda occidental.

        Que a estas alturas y después de tantas y cruentas experiencias, Obama, el Premio Nobel de la Paz, siga pensando que debe ayudar a esos movimientos rebeldes, parece increíble. El mundo entero, empezando por S.S. el Papa Francisco y terminando por el líder ruso Putin, le están gritando que salga de su error, pero este defensor de la paz parece que quiera imponerla a base de muerte y destrucción, porque supuestamente se han usado, no se sabe muy bien si por ambas partes, unas armas químicas que, dicho sea de paso, algún país que mira para otro lado, ha facilitado.

        Dios (Ala en estos casos) conceda larga vida a S.M. Mohamed VI de Marruecos y al presidente Bouteflika de Argelia, garantes de una situación política y social estable, manifiestamente mejorable, por supuesto, pero que constituyen un freno importante y, de momento, inexpugnable al avance del islamismo yihadista, que avanza hacia el flanco sur europeo (España) a través del Sahel, donde, ahí sí, las potencias occidentales deberían emplearse a fondo. 

        Me llama la atención que los Servicios de Inteligencia occidentales, especialmente la CIA, no informen a sus gobiernos de la existencia de  revolucionarios yihadistas ocultos tras esas “revueltas  primaverales”, o quizás si lo hagan y sus dirigentes políticos valoren más la caída del sátrapa de turno que el riesgo de lo que viene detrás.

        Esperemos que por una vez se imponga la cordura.

2 comentarios:

  1. Completamente de acuerdo con lo que expones y la forma tan clara como lo haces. Nada que objetar. Yo tampoco entiendo la hipocresía esa de diferenciar muertos por armas convencionales, químicas, nucleares o a pedradas. Y encima todo ese armamento, en toda clase de conflictos, es proporcionado en gran parte por los países occidentales/"civilizados".

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  2. Palabras muy sensatas. A ver si es verdad que se impone la cordura.

    Un abrazo!
    Nacho

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