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sábado, 2 de marzo de 2013

BRITA Y LOS ESPIAS

 Publicado en el Diario de Cádiz el sábado 02 de febrero de 2013



La actualidad obliga a cambiar de tema. Tenía escrita mi columna del sábado, la titulaba 'Depardieu españoles' y hablaba de las actrices y actores como Candela Peña, Maribel Verdú, Javier Bardem y Sergi López, cuyas vidas públicas y privadas (todo lo hacen público para cobrar exclusivas) no se corresponden con lo que predican desde los escenarios en los que reciben premios, incluso utilizando la mentira o descontextualización de los hechos.

Vistos los resultados de las recientes manifestaciones promovidas por la llamada 'Marea Ciudadana' que terminó con 40 heridos y 45 detenidos en Madrid, entre los que abundan menores de edad y personas con antecedentes delictivos, la participación en ellas de todos los partidos de izquierdas y las arengas de sindicalistas y políticos a "tomar la calle", me decidía a escribir una segunda columna: 'La calle es mía'.

Entonces suena el teléfono, es Brita, me llama desde Oslo: "Jaime, ¿qué es ese escándalo de los espías? La prensa noruega lo saca en primera página". No pudo asistir a mi conferencia de ingreso en el Ateneo de Cádiz, 'Los Servicios de Inteligencia' y tengo que resumirle.

En primer lugar, le digo, reivindico la palabra "espía". No tiene el significado peyorativo que habitualmente, por ignorancia, la sociedad y los medios le otorgan. El agente secreto, el espía, es un idealista que arriesga muchas cosas importantes de índole personal por prestar un servicio a su país para el que muy pocos sirven y están dispuestos.

Las agencias privadas de detectives están regidas por leyes y normas que establecen límites a su actividad que, habitualmente, no suelen sobrepasar. Estas agencias son comerciales, es decir, su actividad es remunerada, existe un contrato, un cliente. Su trabajo se centra en la obtención de pruebas que sirvan de apoyo legal a quien le paga. Una conversación, unas fotos, y un informe sobre personas de interés para el caso puede ser un buen trabajo de una agencia privada.

El que paga, persona u organismo, es el único que tiene acceso al resultado de su trabajo y, llegado el caso, utilizarlo en los tribunales. Lo que está pasando, lo anormal, es que esa cadena de confidencialidad, por dinero o intereses políticos, ha sido quebrantada.

2 comentarios:

  1. En el caso de las Agencias de Detectives que comentas,no ha habido lo mas importante en estos trabajos:LA CONFIDENCIALIDAD de los datos que siempre se presuponia debia de haber.
    Nos encontramos tambien con actuaciones que sobrepasan los tramites legales al utilizar procedimientos no permitidos.
    Supongo que en muchos ambitos en este pais se ha producido una excesiva laxitud y permisividad.
    Por mucho interes que despierte investigación,el fin no justifica los medios y deben estar garantizados los derechos y libertades de los ciudadanos.

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    1. Efectivamente, de eso se trata. Las agencias son legales y su trabajo tambien, siempre que no sobrepasen las lineas rojas que las leyes les marcan y entre ellas la de la confidencialidad.
      Su trabajo consiste, fundamentalmente, en la obtención de pruebas para aportar en juicios.
      En este caso de la agencia catalana, alguien ha querido sacar beneficios económicos o políticos y ha hecho publicos informes confidenciales. ¿Quien los encargó? ¿Quien los ha pagado? ¿Quien los ha filtrado?
      No creo que sea dificil responder a esas tres pregunntas.

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