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sábado, 27 de octubre de 2012

BRITA Y LOS ÁCRATAS

(Publicado en el Diario de Cádiz el sábado 27 de Octubre de 2012)


MAS de 2.300 manifestaciones en Madrid en lo que va de año, muchas de ellas terminadas en graves disturbios, no son la consecuencia del malestar popular por los recortes del Gobierno. Si fuera así, en Mayo de 2010, cuando el ex Presidente Zapatero inició, por "consejo" europeo, sus propios recortes, los afectados hubieran iniciado entonces esta interminable sucesión de manifestaciones.


Los sindicatos mayoritarios, UGT y CCOO, tan silentes entonces, hubieran hecho alguna huelga más, general o sectorial, como ahora organizan día si y otro también. No quiero pensar que su cambio de actitud y creciente radicalización, incluidos los asaltos a supermercados del SAT, puedan ser consecuencia de una perdida de subvenciones o disminución del número de liberados.


Tampoco parece que los casi seis millones de parados sean la causa de tanta protesta en las calles. España, por muchas razones, pero fundamentalmente por las malas políticas de empleo, (algo tienen que ver sindicatos, patronal y gobierno), ha sido siempre uno de los más destacados en cifras de paro laboral, así que esta no es una razón sobrevenida, aunque las cifras suban sin parar, millones de parados, desgraciadamente, hemos tenido siempre.


Si no son los afectados por los recortes, ni los sindicatos, ni los parados. ¿Quién organiza tanta movilización popular?, me pregunta Brita desconcertada.

Le contesto a la gallega, recordando mi ascendencia paterna: ¿A quien benefician?

No creo que beneficien a nadie, me contesta, y menos a la imagen de España en Europa, de donde tiene que venir el dinero para el rescate. ¿Quién o quienes pueden querer deteriorar aun más la situación?

Pues si que los hay, querida Brita. Son grupos transversales de ideología de izquierda radical, que se refugian en algunos sindicatos, partidos o asociaciones, y que aprovechan el malestar de funcionarios, obreros, o estudiantes para "sacarlos a la calle" y trufarlos de auténticos profesionales de guerrilla urbana.

Son, quizás te suene, los "antisistema", ácratas, libertarios...los del "cuanto peor mejor", pescadores en río revuelto. Ocupan el espacio de un PSOE en retirada. Movilizan y utilizan a ciudadanos indignados, presas fáciles para sus propios fines. Y enfrente la nada, …o casi.

3 comentarios:

  1. Para aclarar el concepto de "antisistema" que aqui se emplea: es el que quiere quitar lo que hay, pero igualmente estaría en contra de otro sistema.
    No me refiero, pues, a los que estan en contra de "este" sistema pero proponen alternativas.

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  2. Manifestaciones hay, y las seguirá habiendo, tal como está "el patio" últimamente en España.
    La sociedad civil ha estado adormilada muchos años y parece que ahora despierta un poco.
    No cabe duda de que los sindicatos encuentran ahora un buen caldo de cultivo (por la crisis y por tener en frente a la derecha) y de que grupúsculos negativos y/o violentos suelen infiltrarse para provocar altercados, pero no olvidemos que muchas personas tienen una realidad económica y laboral muy diíicil y un panorama sombrío.
    Por ello es normal que se alce la voz y se soliciten soluciones eficaces y equidad en lo de apretarse el cinturón (parece que los políticos se excluyen de las medidas de restricción que ellos mismos proponen).

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    Respuestas
    1. No se puede negar el derecho constitucional de manifestación y el de huelga, pero es, por lo menos llamativo, y creo que criticable y denunciable, el uso que se está haciendo justamente ahora de este derecho.
      Es denunciable por su número, por la violencia de algunos casos, por la actuación de "piquetes informativos", porque los primeros perjudicados son los ciudadanos que padecen las consecuencias directas, por los destrozos en mobiliariourbano que todos pagamos, porque algunas veces los sindicatos realizan huelgas que han sido rechazadas mayoritariamente por los trabajadores (conozco casos), por no respetarse los servicios mínimos, por su silencio o actividad segun el gobierno, porque son huelgas políticas...y por todo lo que escribo en el artículo.
      Generalmente no se consigue arreglar gran cosa con las huelgas, solo que pierdan un dia de salario los huelguistas, que no los sindicalistas.
      Una nueva Ley de Huelga que regule este derecho, sin perjudicar a quienes no participan, sería deseable y necesaria.
      Si a las manifestaciones, si a las huelgas, pero no a la violencia.

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