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sábado, 5 de octubre de 2013

LA CAJA DE PANDORA



               Hay mucho miedo, entre los políticos y también en la ciudadanía, a lo que suponen seria como abrir la Caja de Pandora, acometer una reforma en profundidad de nuestra Constitución de 1978.

Esta Constitución ha batido todos los records de vigencia respecto a sus predecesoras, nada menos que 35 años, sin apenas enmiendas, si acaso algo cosmético de urgencia.

Resulta que en el 78 no pertenecíamos a la Unión Europea, lo que introduce un factor muy importante en cuestiones económicas, pero también políticas y de soberanía.

Resulta que la cuestión sucesoria a la corona no está resuelta, ni desarrollada la norma de interinidad.

Resulta que la cuestión territorial no aguanta más el modelo autonómico y, de hecho, en este capítulo la realidad actual contradice gravemente, y en muchos aspectos, lo previsto en la Carta Magna, gracias a unos Estatutos de Autonomía, modificados a su vez por unas segundas versiones.

Resulta que la Ley Electoral y el funcionamiento interno de los partidos políticos están obsoletos y son causa de tremendos desajustes democráticos, habiendo llegado a ocupar un lugar de privilegio entre las preocupaciones de los españoles, inmediatamente detrás de la crisis económica.

Resulta que el Senado, además de no servir para nada, sale muy caro. Si al menos fuera la Cámara Territorial que se pretendía.

Tengo en mis manos un libro:”Recuperar España. Una propuesta desde la Constitución” editado por el Aula Política del Instituto de Estudios de la Democracia de la Universidad CEU San Pablo. Se trata de un trabajo elaborado por prestigiosas personas de la política, la judicatura y la universidad, con colaboraciones abundantes e igualmente prestigiosas.

  En 2008, el Aula Política terminó y editó en “La España necesaria” (Editorial Universitas – http://www.universitas.es) un profundo estudio sobre la organización territorial del Estado español, razonando la necesidad de una Reforma Constitucional que abordara esta importante cuestión.

A partir de 2008, inicia el estudio que culmina en 2013 con “Recuperar España”, en el que se proponen, artículo por artículo, nuevas redacciones, incluidos los referidos a la estructura del Estado.

Dicen los responsables del estudio, en su apartado, “No a la Revolución”:

“Aunque dijo Aristóteles que los sistemas políticos evolucionan degenerando y frecuentemente concluyen en la Revolución, no solo por respeto a la Ley, nos gustaría que se mantuviera en todo lo posible la solución de consenso… evitando así los enfrentamientos entre españoles”

Proponen fórmulas de “modus operandi” similares al seguido en Francia en 1958 cuando se pasó pacifica y legalmente de la IV a la  V República.

La cuestión es que estos procesos reformistas del sistema político han de ser abordados con el consenso de las fuerzas políticas. Sería necesaria una segunda transición, y las reformas constitucionales necesarias, en un clima político de tranquilidad y con la garantía de que se dispondrá del tiempo que requiera.

He oído también a quienes les da miedo de iniciar un proceso pactado de la Reforma Constitucional y lo equiparan a la apertura de la Caja de Pandora, amenazando a nuestra convivencia con todos los males.

Estamos, pues, entre dos posibilidades: el deterioro democrático que Aristóteles, padre de la lógica, aboca a la Revolución, o un proceso consensuado entre todos los partidos políticos que, aun a riesgo de abrir la Caja de Pandora, permita una transición al estilo francés de 1958.

El problema hoy es que los políticos no dan señales de querer arreglarlo, o peor aún, lo quieren arreglar cada uno a su manera. Se ve que aun no son conscientes de los peligros que nos acechan. Aun no tienen miedo de que se les vaya de las manos. Ojalá reaccionen a tiempo.

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