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sábado, 10 de agosto de 2013

MÁS SOBRE LA REVOLUCIÓN


              Ha tenido mucho eco el artículo de la semana pasada sobre la “revolución”, siempre pacífica que desde aquí indicábamos como fórmula para forzar los cambios que España necesita con urgencia, cada día que pasa con más urgencia.

            Muchos lectores me indican que lo de “fabricar un líder sobre la marcha” no es posible ni recomendable, que es mucho más práctico buscar a una persona que goce de prestigio y capacidad para aunar a las distintas tendencias políticas, a  ser posible un “no político” estilo Vaclav Havel de Checoslovaquia.

            De acuerdo, ¿Dónde está? ¿Quién es? ¿Quiere? Si alguien encuentra ese mirlo blanco, que no lo oculte por más tiempo, que lo convenza y lo dé a conocer con urgencia.

            La realidad es que “haberlos haylos”, como las “meigas” en Galicia; pero además tiene que tener una edad de madurez, sin llegar a la senectud, y una determinación muy notable. Yo conozco a personas muy válidas a las que les faltan estos dos requisitos, sobre todo el de la edad. No están contaminados, no han pertenecido a ningún partido político, pero han estado próximos a la política, saben de qué va. Pero ya digo, les falta el requisito de la edad y las ganas de meterse en este complicadísimo problema.

            Otra opción son esos grupos de reciente creación formados por ex - políticos, empresarios, profesores universitarios y personas de buena formación y experiencia. Hay varios, elaboran memorandos, documentos, incluso proponen una reforma razonada de la Constitución.

            Tengo en mis manos un libro de sugestivo título: “Recuperar España. Una propuesta desde la Constitución”, Editado por el “Aula Política – Instituto de Estudios de la Democracia – Universidad CEU San Pablo”. Me ha llegado hoy y no puedo opinar sobre su contenido, aunque las referencias son magníficas. Dirige el Instituto José Manuel Otero Novas, ex ministro con Adolfo Suarez, y a quien conozco personalmente y me merece toda consideración y respeto. Seguro que el trabajo de años que han hecho es excelente.

            Otros grupos de similar nivel intelectual y académico han elaborado documentos parecidos. Es decir: “Lo que hay que hacer” según cada uno de ellos.

            Solo he hojeado algunos de estos documentos y estoy convencido de que todos quieren  lo mejor para España, y no solo eso, estos documentos se me antojan compatibles. Si es así, tendríamos ya mucho adelantado, nada menos que sabríamos “lo que hay que hacer”, pero seguimos con el problema de ¿Quién, o quienes van a iniciar el cambio?

            De estos grupos, que se han limitado hasta ahora a pedir firmas, elaborar documentos y hacer reuniones, como el grupo “Reconversión” (Por una reconversión del Estado) y algunos más, de entre sus efectivos, estoy seguro, hay personas capaces y con madera de líderes.

            Lo que yo les achaco a estos grupos es que no den un paso más hacia la “reconversión”, la “reforma” o como cada uno quiera llamarlo. En la teoría un sobresaliente, en la práctica un suspenso. Le decía hace pocos días en Santander a Otero Novas que este magnífico trabajo no puede guardarse en el arcón, hay que darlo a conocer y, si procede, ganar adhesiones, crear doctrina y “alcanzado el número crítico”, dar el paso, salir pacíficamente a las calles y pedir, gritando tan fuerte cono se pueda, el cambio político que necesitamos.

            Es que, si no, ¿Para qué tanto esfuerzo y trabajo bien hecho? ¿Para que coja polvo en el estante de una librería?

            Lleguemos, a través del los medios de comunicación social, de las redes sociales o del boca oreja, al número crítico y el líder saldrá seguro. Pero el tema es urgente y hay que animar a estos grupos a que den el siguiente paso, la publicidad a los cuatro vientos de sus magníficos trabajos y la suma de voluntades. Pero ya.

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