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viernes, 10 de julio de 2015

GRECIA



           Cuando escribo este artículo, el final de la crisis griega, y europea, no ha tenido aun su desenlace. Podemos intuirlo, tras el inútil y absurdo referéndum celebrado el pasado domingo 5 de julio, pero hay algo que es más preocupante para nosotros porque puede contagiarnos: el populismo.
 Charlatanes de feria, sin base alguna, haciendo promesas incumplibles. Lo mismo da prometer 72 huríes para conseguir, nada menos, que jóvenes conversos al Islam entreguen sus vidas, que el paraíso terrenal de justicia social, bien estar, asistencia médica gratuita y universal, y enseñanza gratis total y todo eso sin pagar impuestos, y jubilaciones cada vez más tempranas y…lo que quieran, con tal de que me den el poder, que luego ya me encargaré yo de administraros.
En Grecia han tenido de todo y a precio muy barato, han ido incrementando la deuda, llevan ya dos rescates y han pedido el tercero, los impuestos no se pagaban, la jubilación era muy temprana, especialmente en los funcionarios y había, y hay, muchísimos funcionarios. No tienen dinero y reabren la Televisión pública, órgano fundamental de propaganda del populismo. He oído opiniones autorizadas que hablan de un “estado fallido”. La consecuencia de tantos y tan malos gobiernos la pagan, como siempre, las clases medias, las que sostienen al Estado y que en estos casos tienden a su desaparición.
Alexis Tsipras, Primer Ministro Griego, líder del partido  ultraizquierdista Syriza, está llevando las negociaciones con los organismos acreedores, desde la arrogancia y el aplauso de un 36 por ciento del electorado griego (60 por ciento del 60 por ciento de electores que fueron a votar), de la ultraizquierda mundial, desde Maduro a Pablo Iglesias, y de los euroescépticos como Marie Le Pen.
Amenaza el griego con una aproximación a Rusia, lo que pone más nervioso a Barack Obama que a los propios europeos, aunque Rusia, en el terreno económico no está para tirar cohetes. Esas son sus armas, el aplauso de los extremistas y la amenaza del cambio de bando político, no el “corralito”, ni la situación desesperada de los jubilados griegos, la falta de medicamentos y alimentos, el paro, o la inflación.
Muchos españoles albergan la vaga esperanza de que la experiencia griega nos sirva de vacuna contra los populismos. Perdamos  cualquier ilusión. Eso no pasará. Los populismos manejan como nadir la propaganda y ya están vendiendo como un sonoro triunfo el “no” del 36 por ciento el electorado griego, y la firmeza en las negociaciones de Tsipras, aclamado en la Cámara europea por extremistas y euroescépticos.
Lo peor es que muchas personas los ven como la salvación, como el remedio de situaciones personales complicadas a las que aun no ha llegado la salida de la crisis y la recuperación económica. De ahí salen  fundamentalmente sus electores, esos y los despechados por cualquier otro partido político, los defraudados por los políticos a los que votaron, en una palabra, el voto de todos los descontentos.
El populismo mantiene a los Castro en Cuba, Chaves/Maduro en Venezuela, aupó a Hitler y Mussolini al poder  y está llevando a Grecia a la quiebra. Da igual que sea de derecha o izquierda, los extremos se tocan, se complementan y juntos son la ruina de naciones enteras, cuando no el estallido de conflictos armados. Están Vds. avisados, aunque no sirva de nada.                         

sábado, 28 de junio de 2014

SI SOMOS DIFERENTES



           Hace unas semanas, en un artículo en el que comentaba el resultado de las elecciones europeas, decía que España sigue siendo diferente, como rezaba el eslogan turístico de los años 60 “Spain is defferent”.

          Algún lector, molesto por la referencia, me argumentaba que eso era cosa del pasado, que hoy España es un país con un sistema político democrático homologable con cualquiera de nuestras vecinas democracias europeas.

          Es cierto, la democracia española, tras más de treinta y cinco años de ejercicio, se ha consolidado como una monarquía parlamentaria aprobada en referéndum por una gran mayoría de españoles, , por el momento, porque ya he oído a un dirigente de Izquierda Unida anunciar que, si la izquierda ganara las elecciones municipales de 2015, ocurriría como en 1931 y España volvería  a ser republicana.

          El artículo no iba por ese camino (quería hablar de lo que nos hace diferentes), , pero antes de volver a mi argumento diferenciador, si quiero dejar claro que en 2015 lo que se va a elegir son los gobiernos locales, no un cambio de régimen y que las elecciones de 1931 las ganaron los monárquicos aunque no supieron defender su victoria, empezando por el propio Rey Alfonso XIII.

          Volvamos al “Spain is different”: Pretendía explicar que, mientras en Europa, en general, las elecciones las ha ganado la derecha (aquí también, que conste), la extrema derecha ha irrumpido con mucha fuerza en democracias como Francia, Noruega o Austria, mientras que en nuestro país quienes han obtenido resultados significativamente mejores, aunque minoritarios, han sido los partidos de extrema izquierda, entre los que Podemos, que justifica incluso algunas acciones violentas, ha sido el verdadero triunfador de las elecciones, no por haberlas ganado, que no lo ha hecho, sino por haber surgido de la nada con una fuerza inesperada incluso por ellos mismos.

          Consecuencia directa de este resultado ha sido un desplazamiento de los partidos tradicionales de izquierdas, PSOE e IU, hacia el extremo, en un intento desesperado y erróneo por recuperar los votos perdidos. Y digo erróneo porque no son los votos de Podemos, al menos no muchos, los que PSOE ha perdido, sino los del centro izquierda, como los que ha perdido el PP están situados en el centro derecha, que mayoritariamente han ido al desencanto y la abstención.

          Así, PSOE e IU han radicalizado sus posturas y muchos de sus dirigentes cambian su discurso de consenso y tolerante con la monarquía a pedir un referéndum o un cambio de constitución que restaure la república.

          Otro síntoma de la radicalización son las continuas alusiones a la revisión del Concordato con la Santa Sede, el continuo hostigamiento hacia los católicos y la jerarquía de la Iglesia Católica, ignorando, o pretendiendo ignorar que, todavía, un 72 por ciento de los españoles  confesamos profesar la religión Católica, o la inmensa labor asistencial que realiza a través de sus obras, entre las que destaca Caritas y cuyo coste económico supone un considerable ahorro para el Estado.

          Por cierto que no es el hecho religioso lo que les incomoda, es exclusivamente la Iglesia Católica la que les molesta y no, por ejemplo, la creciente presencia de musulmanes en nuestra sociedad. Con esos no se atreven porque saben cómo se las gastan con quienes se declaran sus enemigos o simplemente se permiten cuestionarlos.

        Analizando las razones del crecimiento de la extrema derecha en Europa, parece que su éxito lo han basado en un nacionalismo excluyente y el euroescepticismo que provoca la llegada masiva de emigrantes africanos y asiáticos que ya se cuentan por millones en los países con más alto nivel de desarrollo.

          Por el contrario, en nuestro país, el nacionalismo excluyente se ha hecho fuerte en las comunidades vasca y catalana y su “enemigo” no son, por ahora, los cientos de miles de emigrantes africanos, a los que Cataluña ha incorporado a los movimientos secesionistas con la idea de hacer número.

          En España, la extrema izquierda, que apoya a los partidos separatistas regionales, se ha hecho con un electorado compuesto por radicales antisistema, movimientos de indignados, víctimas de la crisis económica, secesionistas y parados de buena voluntad a los que les han prometido soluciones utópicas para su situación. 

viernes, 21 de febrero de 2014

LA EXTREMA IZQUIERDA


        Cuando el pasado 19 de octubre nos referimos en estas mismas páginas a “La Extrema Derecha Europea” lo hicimos considerando a los partidos políticos de esta tendencia que ocupan un sitio en la sociedad europea y en muchos casos, como vimos, alcanzando representaciones significativas en los distintos parlamentos nacionales y europeo.

 Más tarde hemos abordado la cuestión de los radicales políticos en “El imperio de la violencia” y “Los extremos se tocan”.

 La línea roja que debe dividir a partidos situados en los extremos del espectro político de los grupos radicales de uno u otro signo es el uso de la violencia. El problema es que, a veces, estos partidos o movimientos están tan próximos a grupos radicales y violentos que esa línea es traspasada, o simplemente alientan y justifican a esos grupos, no de muchos efectivos, cuyo ideario rechaza el principio de que los cambios sociales o políticos sean posibles a través de medios democráticos (como el parlamentarismo) y piensan que el orden establecido puede subvertirse sólo a través de la revolución, avalando incluso la violencia como método para llegar a ella.

 Establecida esta definición, a los partidos del corte del Frente Nacional francés o Amanecer Dorado en Grecia, cabria oponer la Socialdemocracia y el Eurocomunismo, mientras que más a la izquierda de estos situaríamos a los movimientos anarquistas y el comunismo libertario  que dan origen a múltiples grupos de estas ideologías a quienes en conjunto denominamos antisistema.   

No hay manera de recuperar el poder si no es organizando a los ciudadanos" se estableció en el debate organizado en el Ateneo de Madrid por “Espacio Público”, el pasado 16 de este mes de febrero, con la intervención de representantes de IU, PSOE, Podemos, Equo, Procés Constituent y el Partido X, y en el que se abogó por “aprovechar” las mareas y manifestaciones ciudadanas como un buen “punto de partida”, apostando por la unidad de la izquierda que “es plural y debe haber un respeto entre las distintas formas de expresión, como las mareas ciudadanas”, para añadir: "Existe lucha de clases y la vamos perdiendo. Las ganan las transnacionales”. Posiciones frente populistas de las que andamos muy sobrados en los últimos meses.

Tras el “éxito” de Gamonal (Burgos) los disturbios urbanos se trasladan a Alcorcón (Madrid), esta vez por la privatización de la recogida de basuras, con el resultado de 27 policías heridos y 15 “manifestantes” detenidos, tres de ellos  menores de edad. Ahora se han trasladado a Alcazar de San Juan (Ciudad Real), esta vez por la privatización del servicio de agua, que ya es privado en 36 municipios de esa provincia, algunos gobernados por la izquierda.

        El motivo es lo de menos, casi siempre para mantener la gestión pública sea de hospitales, recogida de basuras, agua o lo que se tercie, aunque existan por toda España numerosísimas experiencias de privatizaciones totales o parciales de servicios públicos con mejores resultados económicos y de calidad de las prestaciones, muchos de ellos en Ayuntamientos y Comunidades regidas por la izquierda, como Andalucía.

Si la violencia logra resultados, como en Gamonal, se autolegitima, se crece y establece como principio que es la única forma de derrotar al poder. Crecidos por el éxito, exportan efectivos, líderes, “mano de obra”, tácticas,  formación en guerrilla urbana y hasta uniformes, como los dos activistas, David e Ines, desplazados desde Burgos a El Puerto de Santa María (Cádiz), para “ayudar” a los vecinos, agrupados en el Foro Social Portuense,  que se oponen a la construcción de dos aparcamientos subterráneos.

Decíamos recientemente, en otro artículo, que según datos policiales, en España, en los últimos años, se han detectado 31 grupos radicales de izquierda y se han practicado 1374 detenciones. Grupos como el Movimiento Antifascista, el Movimiento Anticapitalista y el Red & Anarchist Skin Heads, conocido por las siglas R.A.S.H., a los que más recientemente se han unido algunos grupos ultras de equipos de futbol que actúan como guerrilla urbana y otros que han recibido adiestramiento de grupos de la izquierda abertzale en “terrorismo de baja intensidad”.

Que políticos como el Vicepresidente de la Junta de Andalucía, Diego Valderas (IU), manifieste públicamente su apoyo a las mareas y la lucha vecinal es, como mínimo, una tremenda irresponsabilidad. Lo curioso es que Valderas quiere movilizar a los andaluces pero no especifica si es ¿contra el gobierno del que forma parte?, ¿contra los sindicatos que han “distraído” en mariscadas el dinero de los EREs?, ¿contra las políticas de empleo de la Junta, que han logrado en 30 años ponernos a la cabeza de Europa en cifras de paro laboral? ¿contra las políticas educativas de la Junta que nos han llevado a ganar las olimpiadas de la ignorancia año tras año?. No lo ha dicho.

sábado, 15 de febrero de 2014

LOS EXTREMOS SE TOCAN

Publicado en el Diario de Cádiz el sábado 15 de Febrero de 2014
       La crisis económica y de valores que padecemos ha creado un caldo de cultivo muy propicio para que los movimientos o partidos más extremistas encuentren fácilmente, entre los jóvenes sin trabajo ni formación, nuevos efectivos para sus filas, a los que fanatizar con promesas de un mundo mejor.

       El 19 de octubre pasado, en el blog “La Quinta Columna” publiqué un extenso artículo titulado “La extrema derecha europea” donde exponía el crecimiento exponencial de los partidos de extrema derecha en muchos países europeos entre los que España parecía ser la excepción.

      No estoy tan seguro, tres meses después, de que pueda establecerse esta excepción, aunque todavía sin llegar a los niveles de Grecia, Francia, Serbia, Finlandia o Noruega, con porcentajes próximos al 20 por ciento entre sus parlamentarios y con muchas posibilidades de meter a algunos representantes en las próximas elecciones al Parlamento Europeo.

       Por otra parte, asistimos en nuestro país a una mayor  actividad violenta de pequeños grupos de extrema izquierda y antisistema, que hacen el trabajo sucio a los partidos de la oposición en sus numerosísimas manifestaciones y huelgas.

        Haré un artículo sobre la extrema izquierda europea, pero ya adelanto que en España, desde hace siete años, se han detectado 31 grupos, y se han producido 1374 detenciones. Grupos como el Movimiento Antifascista, el Movimiento Anticapitalista y el Red & Anarchist Skin Heads, conocido por las siglas R.A.S.H.

        Algunos partidos democráticos actúan de forma irresponsable y peligrosa cuando,  siguiendo el ejemplo del PNV y la famosa teoría de Arzalluz: “Unos mueven el árbol y nosotros recogemos las nueces”, en referencia a la ETA, aprovechan las actividades violentas de los extremistas radicales de uno u otro signo. No piensen que siempre los van a tener controlados y las consecuencias pueden ser muy indeseables.

        “Antisistemas en marcha” titulaba el martes 11 “La esquina” de José Aguilar en estas páginas y señalaba, como pensamiento de los violentos, que “el desorden es la única forma de derrotar al poder”. El vicepresidente de la Junta de Andalucía, Diego Valederas, considera vital “una alternativa política y de apoyo a movilizaciones como las de Gamonal”. ¿Se puede ser más irresponsable? 




sábado, 19 de octubre de 2013

LA EXTREMA DERECHA EUROPEA

Sábado 19 de Octubre de 2013

            Ha ocurrido otras veces en la historia de Occidente, las situaciones de depresión económica generalizada y el abandono de los valores tradicionales de nuestra civilización, han creado un vacío ideológico y moral cuyo espacio se apresuran a cubrir otras ideologías de corte populista.

               La ciudadanía, las clases medias y las más humildes son las principales víctimas de estas situaciones, son los que sufren sin esperanza la pérdida de metas sociales alcanzadas con años de trabajo y sacrificio, y lo que es aún peor, los hijos de esas generaciones de esforzados ciudadanos no ven un futuro esperanzador y su presente, con tasas de paro superiores al cincuenta por ciento, no las motiva siquiera a un intento por salir del caos.

               En el momento presente, además, se une un fenómeno de dimensiones impensables hace solo unos años. La inmigración procedente de los países más deprimidos del África subsahariana y el medio este asiático.

               Aunque el rebrote de los movimientos de extrema derecha se inicia prácticamente con el cambio de milenio, es a partir de los últimos cinco años cuando su auge es mayor y empiezan a alcanzar cotas cercanas al veinte por ciento de apoyos ciudadanos, cuando no superiores,  y a ocupar escaños en los parlamentos.

              Un repaso rápido y, para nada exhaustivo, solo referido a los partidos con representación parlamentaria, de la situación en 2010 en Europa, nos puede dar idea de cómo avanza la extrema derecha:


Austria – Partido de la Libertad (FPÖ)             – 34 escaños sobre 183 – 17,50 %

     Unión por el Futuro (BZÖ)                -  21 escaños sobre 183 – 10.70 %

Bélgica – Vlaams Belang (VB)                            -  12 escaños sobre 150 –   7,70 %

Bulgaria – Ataque (ATAKA)                              -  21 escaños sobre 240 -    9,40 %

Dinamarca – Partido Popular (DF)                    -  25 escaños sobre 179 -  13,90 %

Finlandia – Verdaderos Finlandeses (PS)           -  39 escaños sobre 200 -  19,00 %

Grecia  - Amanecer Dorado -                               -  21 escaños sobre 300 -    7,00 %

Hungría – Movimiento por una Hungría Mejor – 47 escaños sobre 386 – 16,70 %

Italia – Liga Norte (LN)                                         - 18 escaños sobre 630 -     4,0 %

             Hermanos de Italia (FdI)                          -   9 escaños sobre 630 -    1,95 %

Holanda -  Partido por la Libertad (PPV)           - 24 escaños sobre 150 -   15.50%

Noruega – Partido del Progreso (FrP)                 - 41 escaños sobre 169 -    22.90 %

Rusia – Partido Liberal-Demócrata (LDPR)      - 56 escaños sobre 450 -    12.50 %

Serbia – Partido Radical (SRS)                            - 78 escaños sobre 250 -    29,50 %

Suecia – Demócratas de Suecia (SD)                   -  20 escaños sobre 349 -     5.70 %

Suiza – Partido Popular (SVP)                            -  62 escaños sobre 200 -    29.00 %


            En el Parlamento Europeo tiene una representación de 32 escaños sobre 765, desde las elecciones de julio de 2009, el partido Europa de la Libertad y la Democracia, coalición de diez partidos de extrema derecha de otros tantos países, a cuyo ideario, sin separarse del populismo, nacionalismo y conservadurismo que les es característico, une un fuerte euroescepticismo. Su objetivo es la destrucción de la Unión Europea desde dentro y la vuelta a los Estados Nacionales.

             En el próximo año, julio de 2014, habrá nuevas elecciones al Parlamento Europeo y la situación de la extrema derecha en países como Grecia, Italia, Francia, Finlandia, Austria, Hungría o Noruega ha evolucionado hacia un crecimiento importante, como luego veremos, haciendo gala de violencia individual o colectiva en los últimos años.

             Muchas veces la xenofobia ha sido la motivación de acciones violentas con resultado de muerte, usando la crisis económica y las emigraciones ilegales hacia Europa como causa directa de su violencia. En otros casos, como repetidamente viene ocurriendo en Rusia, la homofobia es la justificación de tales actos violentos.

             El nacionalismo exacerbado de estos partidos es, por principio, opuesto a cualquier intento secesionista que se pueda producir en las naciones europeas, reaccionando con violencia contra quienes propugnan estas ideas separatistas.

             Merece la pena detenerse algo más en lo que está ocurriendo en algunos países de la Unión Europea:

               Amanecer Dorado, de Grecia, obtuvo en las elecciones generales de junio pasado un 22 por ciento de votos. Recorren las calles de Atenas a la caza de homosexuales e inmigrantes, reparten alimentos a los griegos más necesitados, hacen extracciones de sangre griega para transfundir a verdaderos griegos que lo necesiten. Su líder Nikolaos Michaloliakos está actualmente en prisión acusado de dirigir una organización criminal, sin embargo su popularidad entre los griegos apenas se ha resentido. Su grito de guerra “Out of my country” ha hecho fortuna entre los griegos, que son, quizás, los europeos que con más crueldad están sufriendo los efectos de la crisis económica.

               El Partido de la Libertad austriaco, fundado por Jorg Haider y dirigido por Heinz-Christian Strache tras la muerte del fundador en 2008, es la tercera fuerza política y su crecimiento es tal que muchos analistas pronostican que puede llegar  a ser la primera.

                 Geert Wilders y su partido antimusulman, a pesar de haber perdido apoyos tras su salida del Gobierno de coalición con Mark Rutte, mantiene 13 escaños en el Parlamento de Holanda.

                  En Italia, dentro del proceso de crisis, caldo de cultivo ideal para la proliferación de estas formaciones, el nacionalismo excluyente, la xenofobia y el populismo, llevaron a la Liga Norte de Umberto Bossi a formar parte del Gobierno de Silvio Berlusconi, obligado a cederles varias carteras, entre ellas la responsable de la inmigración. Se dieron a conocer con las “rondas padanas”, patrullas ciudadanas  que obligaban a cerrar bazares y restaurantes chinos y turcos. Sin olvidar a personajes como el euro parlamentario famoso por su antiislamimo y homofobia Mario Borghezio, Gianfranco Fini, Presidente del Parlamento italiano y fundador de Alianza Nacional, heredera del Movimiento Socialista italiano (MSi) de corte fascista, Ignazio La Russa, exministro de Defensa y Gianni Alemanno, alcalde de Roma.

                Marine Le Pen, heredera de su padre Jean Marie, fundador del Frente Nacional en Francia, (Frente Nacional para la unidad francesa, es su nombre completo), gano recientemente las elecciones cantonales de Brignoles de la mano del candidato Laurent López, con 5.100 votos sobre una población de 16.000. En 2.002, el FN pasa a la segunda ronda de las elecciones presidenciales donde obtuvo casi cinco millones de votos, por detrás de Jacques Chirac y por delante del socialista Lionel Jospin. Según sondeo publicado por Le Nouvel Observateur, FN será el partido más votado en las elecciones al Parlamento Europeo de 2014, con un 24 por ciento de votos.

              Así podríamos seguir con casos como la espectacular subida de Los Verdaderos Finlandeses de Timo Soini, que ha multiplicado por ocho sus escaños en las elecciones de 2011, o el Partido del Pueblo de Dinamarca que es ya la tercera fuerza política, o el Partido del Progreso noruego que ha estado a punto de entrar en el Gobierno, o el holandés Partido por la Libertad a quien se augura en las encuestas una subida de 15 escaños actuales a 33 en las próximas elecciones.

                No entro a analizar hechos dramáticos como la matanza de 77 personas en Noruega, el 22 de julio de 2011, llevada a cabo por el terrorista Anders Breivik, que aunque perteneció a la logia masónica San Olaf fue de inmediato expulsado tras el atentado, y realmente se trata de un acto terrorista planeado y ejecutado por un perturbado mental que se creía Caballero Templario, no relacionable con partidos u organizaciones políticas.

                Hemos visto como el renacimiento de estos grupos neonazis pone el acento en la lucha contra las políticas de austeridad, lo que les granjea las simpatías de muchos electores de centro que se rebelan contra las directrices económicas europeas y participan juntos en jornadas de protesta contra los recortes en sanidad o educación.

                  En España, prácticamente desaparecidas Falange Española y Fuerza Nueva, el partido más representativo de la extrema derecha es, paradójicamente, Plataforma per Catalunya de Josep Anglada, concejal por Vich, que tiene 69 concejales en Cataluña desde las elecciones municipales de 2011. Anglada prepara la Plataforma por España para las municipales de 2015. Mantiene relaciones con otros grupos europeos, especialmente con Amanecer Dorado de Grecia

                   Los demás grupos de este espectro político, como España 2000, Democracia Nacional, Derecha Navarra y Española y Alternativa Española cuentan con algunos concejales pero se trata de grupos poco numerosos y escasa implantación.

                   España parece un oasis en Europa, en este terreno, y no se vislumbra un horizonte próximo favorable a estos movimientos. A pesar del malestar creado por la crisis económica y la desafección de los españoles hacia su clase política, la sociedad española no ve con buenos ojos las posturas radicales de derecha o izquierda que dieron origen a la Guerra Civil, aun en el recuerdo de muchos españoles. Solo los nacionalismos independentistas podrían espolear el renacimiento de estos grupos ultranacionalistas.

sábado, 27 de octubre de 2012

BRITA Y LOS ÁCRATAS

(Publicado en el Diario de Cádiz el sábado 27 de Octubre de 2012)


MAS de 2.300 manifestaciones en Madrid en lo que va de año, muchas de ellas terminadas en graves disturbios, no son la consecuencia del malestar popular por los recortes del Gobierno. Si fuera así, en Mayo de 2010, cuando el ex Presidente Zapatero inició, por "consejo" europeo, sus propios recortes, los afectados hubieran iniciado entonces esta interminable sucesión de manifestaciones.


Los sindicatos mayoritarios, UGT y CCOO, tan silentes entonces, hubieran hecho alguna huelga más, general o sectorial, como ahora organizan día si y otro también. No quiero pensar que su cambio de actitud y creciente radicalización, incluidos los asaltos a supermercados del SAT, puedan ser consecuencia de una perdida de subvenciones o disminución del número de liberados.


Tampoco parece que los casi seis millones de parados sean la causa de tanta protesta en las calles. España, por muchas razones, pero fundamentalmente por las malas políticas de empleo, (algo tienen que ver sindicatos, patronal y gobierno), ha sido siempre uno de los más destacados en cifras de paro laboral, así que esta no es una razón sobrevenida, aunque las cifras suban sin parar, millones de parados, desgraciadamente, hemos tenido siempre.


Si no son los afectados por los recortes, ni los sindicatos, ni los parados. ¿Quién organiza tanta movilización popular?, me pregunta Brita desconcertada.

Le contesto a la gallega, recordando mi ascendencia paterna: ¿A quien benefician?

No creo que beneficien a nadie, me contesta, y menos a la imagen de España en Europa, de donde tiene que venir el dinero para el rescate. ¿Quién o quienes pueden querer deteriorar aun más la situación?

Pues si que los hay, querida Brita. Son grupos transversales de ideología de izquierda radical, que se refugian en algunos sindicatos, partidos o asociaciones, y que aprovechan el malestar de funcionarios, obreros, o estudiantes para "sacarlos a la calle" y trufarlos de auténticos profesionales de guerrilla urbana.

Son, quizás te suene, los "antisistema", ácratas, libertarios...los del "cuanto peor mejor", pescadores en río revuelto. Ocupan el espacio de un PSOE en retirada. Movilizan y utilizan a ciudadanos indignados, presas fáciles para sus propios fines. Y enfrente la nada, …o casi.

sábado, 22 de septiembre de 2012

GENERALIZACIÓN DE LA VIOLENCIA


(Publicado en el Diario de Cádiz el 31 de Enero de 2011, no ha tenido que ser actualizado, todo sigue igual...)


          Los seres humanos, desde los tiempos de los que tenemos memoria, hemos sido protagonistas de los actos más heroicos y de las más detestables acciones criminales. Si, en el momento de nacer, colocáramos en los dos platillos de una hipotética balanza, en un lado nuestros valores positivos y en el otro los negativos, es posible que, salvo en los casos en los que la genética tenga una gran influencia, el fiel permanecería inalterable de su centrada posición.


          Pasan los años y cada uno/a va desarrollando su personalidad,  el fiel de la balanza comienza a inclinarse, y ya no volverá nunca al punto de partida. Conforme vayan sucediéndose experiencias de  todo tipo, y las influencias externas de los padres, amistades, familia, profesores o medios de comunicación social, afecten  más directamente, y con más fuerza, en su formación, el ser humano, compone su personalidad.


          Es decir, son muchos los factores que configuran nuestra personalidad: genética, ambiente social, amistades, educación…Pero de todos ellos, la formación, la adquisición y asunción como propios de determinados valores es lo mas decisivo.


          Aquellos cuyo índice de la balanza, por una u otra circunstancia, se ha desplazado hasta posiciones extremas, se convierten, por un lado, en potenciales héroes, y por el otro, en un peligro para sus semejantes, estos últimos han llegado a tal grado de degeneración humana que, por imposible que nos resulte de entender, para ellos las vidas ajenas no tienen ningún valor.


          Más simple: quienes han tenido la suerte de adquirir durante su formación valores positivos, desarrollaran estos valores haciendo a sus semejantes destinatarios de su afecto, su ayuda, su compañía, su amor, hasta llegar al extremo de sufrir y padecer por los demás.


 Por el contrario, quienes, para su propia desgracia y la de sus semejantes, la vida les ha llevado a una total ausencia de valores positivos, son capaces de cometer los más execrables crímenes. Pero no se llega a los extremos que hoy nos entristecen de una forma súbita. Existe una gradación en el crimen. Un pequeño delito impune, anima a su autor a intentar otro de más gravedad, siempre se justificará  para seguir delinquiendo y en último caso culpará a “esa sociedad que lo ha hecho así”. En realidad esa sociedad, que no ha corregido adecuadamente los pequeños desvíos iniciales, es, hasta cierto punto, co responsable.


          Los dos extremos, de esa hipotética balanza que usamos como ejemplo, nos llevan del amor sublime que todo lo da, al odio enfermizo que  es capaz de inmolarse, si con ello logra la muerte del mayor número de personas inocentes posible, de prender fuego a un templo, estrellar un avión o hacer estallar unos explosivos en unos trenes llenos de pasajeros.


Universalmente reconocidos por la entrega y amor a sus semejantes, Gandhi, Sor Teresa de Calcuta, son solo dos ejemplos de los millones de seres humanos cuyo paso por la Tierra ha dejado una huella importante y positiva para la humanidad. No morirán nunca, porque su recuerdo permanecerá por siglos.


Seguimos hablado de seres humanos, pero al otro lado del espectro y encontraremos personajes como Osama Bin Laden, De Juana Chaos, asesinos en serie, terroristas, pederastas, violadores,… gente sin escrúpulos, para los que la vida humana ha perdido todo valor.


Y en medio de esos extremos nos encontramos el común de los mortales, solo que aquí también hay diferencias y muy grandes. Junto a quienes viven sus vidas como meros espectadores de cuanto ocurre a su alrededor, incapaces de aportar lo más mínimo, sin que las imágenes, no por frecuentes menos dramáticas, de muertes masivas debidas a la extrema pobreza, (dejar morir de hambre también es terrorismo) catástrofes naturales, crímenes o actos terroristas, conmuevan sus corazones. Incapaces de sumar su pequeño esfuerzo económico, de denuncia o de presencia, al de  otros ciudadanos mas responsabilizados.


No hablo ya de quienes, siguiendo una vocación de servicio, han orientado sus vidas hacia la seguridad, la salud,  la subsistencia o el consuelo humano y espiritual de quienes no tienen ni lo más imprescindible. Médicos, Fuerzas de Seguridad, Misioneros, Militares, Bomberos, que abandonan la comodidad del llamado Primer Mundo, para acudir allí donde se les requiere, donde nadie, sino ellos, consiguen, a veces con riesgo de sus propias vidas, llevar algo de consuelo a tanta necesidad.


Hablo de lo que podemos hacer desde aquí, cada uno desde donde se encuentre. Nos excusamos con frases como: “es tan poco lo que puedo aportar, que no serviría de nada”, “las ayudas nunca llegan a los necesitados, los líderes africanos se encargan de ello”, o, “denuncias y a los cinco minutos ya están en  la calle” y muchas más que apenas sirven para descargar un poco nuestras acomodadas conciencias.


          Nos quejamos constantemente de aumento de la violencia a nuestro alrededor. Vandalismo callejero, agresiones a profesores y sanitarios, violaciones, robos con violencia, amenazas terroristas, violencia domestica, pederastia, estafas, robos y todo tipo de manifestaciones, de lo peor de la especie humana. A veces mucho más cerca de nosotros de lo que nos gustaría, y ¿Qué hacemos? Habitualmente mirar para otro lado, no comprometernos, no denunciar, no defender a las victimas. Esconder la cabeza debajo del ala y, en esa postura, es posible que un día nos sorprenda una acción violenta de la que seamos victimas.


          La violencia, lo hemos dicho más arriba, tiene etapas, y no erradicarla en sus inicios, no corregirla cuando todavía “son cosas de tres incontrolados”,  puede degenerar en sangrientos episodios, como los que nos sorprenden a diario en demasiadas partes del mundo.