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sábado, 8 de agosto de 2015

ACABEMOS CON ESTO !!!

Publicado en el Diario de Cádiz el sábado 25 de Abril de 2015


          Que los seres humanos de este Siglo XXI nos estamos volviendo insensibles ante tanta violencia, ante tanta muerte como cada día vemos a nuestro alrededor, ya lo he escrito varias veces, pero lo que viene sucediendo en el Mediterráneo con los inmigrantes, o los diarios atentados del terrorismo en cualquier lugar del mundo, o el asesinato de un profesor a manos de su alumno, necesita que la humanidad entera, cada uno de nosotros,  reflexione y adopte las medidas necesarias, distintas sin duda para cada caso.

En una tertulia radiofónica, un periodista muy conocido en España, comentaba que el progreso de la humanidad ha hecho descender considerablemente la violencia. Seguramente este afamado comentarista no se ha molestado en contar las guerras abiertas que en este momento se producen en el mundo, ni los miles de muertos por el terrorismo casi a diario, ni las que se producen por la emigración o los millones de refugiados, que también es una forma de violencia.

Decía nuestro comentarista que el suceso del estudiante del instituto catalán era debido a un brote psicótico, un hecho aislado. Luego se ha sabido que el chico estaba siendo tratado por un psicólogo, que es aficionado a videojuegos violentos, que estaba en posesión de un auténtico arsenal de armas y proclamaba que había que matarlos a todos. Un hecho aislado, de acuerdo, y Dios quiera que así continúe siendo, pero rodeado de un ambiente de violencia verbal, física y virtual, y de una dejación por parte de sus educadores, principalmente de sus padres, que para nada constituye un hecho aislado, sino excesivamente frecuente.

           Cada una de estas distintas modalidades de violencia requiere una solución. En unos casos será combatir con todos los medios a los terroristas, o invertir sumas importantes de dinero en atender en sus países de origen a quienes se ven obligados a emigrar, o un mayor control en lo que ven y viven nuestros jóvenes, pero hay un factor común que evitaría, quizás, unas y otras: la recuperación por las sociedades, todas, las desarrolladas y las más pobres, de los valores morales que se han perdido, del concepto de la dignidad del hombre

sábado, 23 de mayo de 2015

PARECE QUE ALGO SE MUEVE

Publicado en el Diario de Cádiz el sábado 23 de Mayo de 1015


         En columnas anteriores, con reiteración e insistencia, he escrito sobre dos cuestiones que son los problemas más graves y acuciantes de la humanidad: las masivas inmigraciones y el terror yihadista.
        También he criticado muchas veces la pusilanimidad de los gobiernos occidentales para abordar de forma seria, decidida y eficaz estos fenómenos, ya no tan nuevos, que tantas muertes de seres inocentes causan.
        Sin unanimidad y con diferentes grados de compromiso, algunos países occidentales, encabezados por los EEUU, emprendieron acciones militares directas y de apoyo a los ejércitos iraquí, sirio, malí y egipcio en su lucha contra las diferentes marcas del terrorismo fanático. Acciones que, si bien no han logrado la derrota del Estado Islámico, en los últimos días, han reforzado la defensa de Palmira, cuidad siria patrimonio de la humanidad y han matado, en una incursión de las fuerzas especiales, a Abu Sayyaf, responsable de la venta de petróleo y gas.
        La estrategia actual adoptada por los aliados contra el yihadismo,  no evita que millones de refugiados tengan que huir de las zonas más conflictivas, ni que los atentados se sucedan a diario y los enfrentamientos entre ejército y terroristas acaben en un baño de sangre. Tienen que dar un paso más decisivo si se quiere acabar con esta amenaza.
        Por otra parte, la Unión Europea establece cuotas por países para acoger a los inmigrantes, y estudia habilitar unas vías legales de llegada a Europa, refuerza la presencia en el Mediterráneo de buques de guerra cuya doble misión consiste en rescatar a los inmigrantes a bordo de precarias embarcaciones atestadas hasta lo increíble y, por otra parte, destruir en sus bases estas mismas embarcaciones usadas por las mafias que trafican con seres humanos.
        Ni estas tímidas medidas, ni el raquítico incremento presupuestario, van a lograr sino paliar en parte lo que es ya una catástrofe de enormes dimensiones (más de 10.000 inmigrantes en una semana). Algo parece que se mueve, pero, como se ha dicho tantas veces, solo haciendo inversiones millonarias en los países de origen, que les proporcionen medios de vida digna, puede de verdad acabarse con esto.

            

sábado, 12 de octubre de 2013

LAMPEDUSA

Publicado en el Diario de Cádiz el sábado 12 de Octubre de 2013
 El deterioro político, social, económico y ético alcanza cotas que asustan. Nuestras sociedades occidentales están corruptas, el relativismo se ha adueñado de nuestras vidas. Actuamos como si no existieran límites para nada, como si las leyes que regulan nuestro comportamiento en sociedad no fueran para nosotros. Nos escandalizamos, el tiempo imprescindible, ante un nuevo caso de corrupción, un asesinato, la muerte masiva de emigrantes, los actos terroristas, o la violencia ejercida por grupos políticos radicales de uno u otro signo.

Se ven escenas desgarradoras en los informativos mientras seguimos nuestras vidas. A veces ocurren a muchos kilómetros y otras a nuestro lado, es igual. Mientras no nos afecte directamente o a uno de los nuestros, no habrá reacción, no moveremos un dedo por aliviar el mal causado o prevenir futuros males.

Nos encogemos de hombros y pensamos que ya existen políticos, jueces, policía, médicos y todo tipo de profesionales que cobran por prevenir o remediar esos males, sin ser conscientes de que una buena parte de culpa es nuestra.

El Papa Francisco ha pronunciado una frase en la isla de Lampedusa ante los cientos de emigrante muertos: "Esto es una vergüenza". No se refería solo a los políticos que, con frecuencia, miran para otro lado ante dramas como este, se refiere a estas sociedades de la opulencia y las grandes fortunas que no hacen nada para evitarlo. La culpa es nuestra, es una culpa colectiva. Las últimas generaciones de países occidentales han abandonado valores como la solidaridad, la ética, el respeto a la vida humana, el sentido de lo moral y en general, todos esos valores que dan al ser humano una dimensión transcendente.

Los sistemas educativos que han formado a las generaciones actuales no se han ocupado en absoluto de estos aspectos, más bien han adolecido de referencias morales. Aborto, eutanasia, terrorismo, violencia, corrupción no son más que manifestaciones de esa falta de valores morales.

Que existen excepciones nadie lo duda, nadie que conozca el trabajo desinteresado de miles de ciudadanos, pero es un milagro que en este caldo de cultivo puedan florecer seres humanos en toda la extensión de la palabra.