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domingo, 25 de diciembre de 2016

¡ FELIZ NAVIDAD !




              Es la expresión de un deseo que sé positivamente que no se va a cumplir, sería mi deseo que todos los seres humanos pudieran disfrutar de la paz, de una vida con las necesidades básicas cubiertas, con acceso a formación y estudios, sin carencias de salud importantes.

        Mientras formulo este deseo, que pido a Dios que se cumpla, soy consciente de la realidad que me rodea. El miércoles hemos firmado en el Ayuntamiento de Cádiz el “Pacto Local por la Solidaridad y la Cooperación Internacional” que habilitará ayudas para los más necesitados de Cádiz y del resto del mundo a través de las ONG`s como Madre Coraje que trabajamos en España, el Perú y Mozambique.

        Se ha estado exponiendo el trabajo que hacen las distintas organizaciones, siempre desinteresado y sacrificado por aliviar el mal ajeno y siempre precariamente por la escasez de recursos económicos y humanos.

        Todo este trabajo en países lejanos o en España necesita de dos fuentes imprescindibles para aliviar, insisto, solo aliviar, situaciones que para nosotros, los habitantes de países desarrollados, son inimaginables: los voluntarios y los socios que contribuyen, aunque sea con una pequeña cantidad, a resolver aun parcialmente estos problemas de supervivencia.

        Se ha hablado de refugiados, de catástrofes naturales, de la guerra de Siria y países limítrofes, de la pobreza absoluta que se da en países como Haití, Mozambique, y tantos otros de África. Se ha hablado también de la situación de muchos de nuestros compatriotas.

        A todos se quiere ayudar y aunque el Ayuntamiento haya duplicado la cuantía de estas ayudas siempre resulta escaso, siempre nos quedaremos con la sensación de que tenemos que hacer algo más, de que todavía hay muchos seres humanos sufriendo, sin culpa alguna, unas situaciones que solo se conocen en profundidad con el contacto directo y prolongado con esta realidad.

        El martes presenté un libro que recoge buen número de artículos publicados desde 2009. Gracias a mis lectores asistentes y a quienes me siguen habitualmente. A todos Feliz Navidad y que 2017 se porte bien con todos.

sábado, 10 de diciembre de 2016

LA BUENA GENTE

Publicado en el Diario de Cádiz el sábado 10 de Diciembre de 2016


                                Una reflexión personal me lleva a escribir esta columna. Repasando algunos de mis últimos títulos encuentro: “La mala educación”, “Mala Gente”, “Malos Padres”, y todos casi seguidos en los últimos meses. Puede dar la impresión de una visión personal del mundo y de la humanidad absolutamente negativa y no es así. Quien me conoce sabe que no es mi forma de ver la vida y que soy de los que “a mal tiempo buena cara” y me refiero a toda clase de “malos tiempos” a nubarrones muy oscuros que a veces te tocan vivir personalmente o a familiares y amigos muy cercanos. No por un optimismo enfermizo sino porque soy de los que piensan que a los problemas, por graves que sean, hay que afrontarlos y vencerlos convencido de que se puede hacer, no desde el pesimismo inoperante.


         Para compensar hoy hablaré de la “buena gente”, de los muchos que conozco y tengo cercanos, llenos de comprensión y de cariño hacia los demás, como los voluntarios de Madre Coraje y otras muchas ONG`s, Instituciones de la Iglesia Católica como Caritas y Manos Unidas o movimientos civiles que atienden desinteresadamente a quienes los necesitan, personas enfermas, sin recursos económicos, sin techo...

         En un programa de radio oía esta mañana a unos jóvenes universitarios españoles que a bordo de los viejos Seat Panda iniciaban un recorrido por algunos poblados en África, en pleno desierto, para llevarles lo más imprescindible. Y así muchos más que en vacaciones se desplazan a lugares inhóspitos para ayudar a quienes no tienen nada.

         He conocido el trabajo de la Cofradía de la Piedad de Cádiz con la que Madre Coraje colabora y la ONG Estrella de Belén que llevan dos veces al año todo lo que pueden a niños palestinos carentes absolutamente de todo.

         La buena gente está en todas partes y pueden tener las creencias religiosas o ideales políticos más diversos, o incluso no tenerlos, pero quienes nos confesamos cristianos no podemos mantener una actitud pasiva y contemplativa del mal ajeno, de las desgracias que nos tropezamos cada día.

         La religión católica es la religión del amor, que conlleva inseparablemente el perdón, la caridad, y la alegría. Quien no lo viva así, flaco servicio hace al Dios en el que dice creer.

viernes, 2 de diciembre de 2016

LA ESPAÑA TERCERMUNDISTA

Publicado en el Diario de Cádiz el viernes 2 de Noviembre de 2016


              Hoy pensaba escribir del PSOE, hasta tenía un título nada original, lo reconozco: “¿Quo vadis PSOE?”. Iba a comentar el viaje promocional de Pedro Sánchez por calles y plazas de toda España, el pacto de gobierno del PSE con los nacionalistas vascos a espaldas de la gestora, la deriva hacia no se sabe dónde de los socialistas catalanes y su indisciplinada votación negativa a la investidura de Rajoy, pero lo aparco para más adelante, tiempo habrá, me temo.

         El índice de cultura y educación de un país tiene muchos componentes, algunos tan prosaicos como lo que voy a comentar, y que no puedo callar.

         Viajaba la pasada semana de Córdoba a Cádiz con breve escala en Sevilla, estación de Santa Justa, la más importante y moderna de las de la capital andaluza por donde a diario pasan miles de viajeros nacionales y extranjeros.

         En tan breve estancia tuve que hacer uso de los servicios de caballeros, cosa normal y frecuente. Si la urgencia no hubiera sido tal, era para salir corriendo: el suelo lleno de papeles usados, y agua en cantidades que hacían difícil transitar sin pisar charcos y…dejo aquí la descripción para no resultar escatológico en exceso.

         ¿Que en muchos bares y restaurantes ocurre lo mismo? Sin duda, pero estamos hablado de un lugar público cuyo mantenimiento pagamos los españoles con nuestros impuestos. Una auténtica vergüenza.

         Ya he escrito repetidamente de nuestros conciudadanos, de las pintadas con nulo respeto a monumentos centenarios o milenarios, de los niños y padres maleducados que arrojan papeles y restos al suelo, de los servicios de limpieza municipales que mantienen papeleras repletas y rebosantes, de los servicios de inspección municipales que apenas cumplen con su deber de multar y exigir a los establecimientos públicos unas mínimas normas de higiene.

         De acuerdo. Empresarios hosteleros y ciudadanos mal educados, dan una imagen tercermundista de ellos mismos y por extensión de nuestro país, pero que la estación de Santa Justa presente ese estado de suciedad y abandono exige la cabeza (figurada) de un responsable. Ojalá esta columna, a través del grupo Joly, llegue a donde debe.