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sábado, 25 de junio de 2016

ME DUELE CÁDIZ

Publicado en el Diario de Cádiz el sábado 25 de Junio de 2016

                 Me duele España” decía Miguel de Unamuno, para referirse a la escasa esperanza de una reconciliación de “las dos Españas” que recitaba Antonio Machado en “Campos de Castilla”.

         Comparto el pesimismo con ellos referido a la situación actual, después de oír y ver actuar a nuestros políticos de ahora, pero hoy, en vísperas de otras elecciones, y van…., solo quiero referirme a la ciudad donde vivo y me duele. Desde hace ya demasiados años, seguimos ocupando los últimos puestos en dos cuestiones fundamentales y prioritarias: el trabajo y la educación.

         Desde las primeras elecciones municipales de la democracia, en el 79, la ciudad ha sufrido una serie de transformaciones en su urbanismo para mejor, en la mayoría de los casos, aunque con excepciones clamorosas.

         El soterramiento, el puente de la Constitución de 1812, Avenida Juan Carlos I, y la inacabada Avenida de Huelva como logros más destacados en el haber.

Valcarcel, Tiempo Libre, Olivillo, Náutica, Hospital, Ciudad de la Justicia, Polideportivo Portillo, Plaza de Sevilla, Altadis y Multiusos en un debe que lleva ya muchos años de retraso e incluso en muchos casos parecen definitivamente abandonados. (A propósito no haré comentario alguno sobre la flamante estación de autobuses de la Srta. Pepis)

         Eso en cuanto a urbanismo y servicios, pero me importan más los gaditanos. La población gaditana era en 1981 de 158.000 personas y desde entonces a 2015, el descenso ha sido constante hasta llegar a los 120.000. Una pérdida de 38.000 que han tenido que marcharse, en algunos casos por el problema de vivienda, a ciudades próximas y en otros muchos, por falta de trabajo, a ciudades o países más lejanos.

         Aunque seamos 38.000 personas menos, el problema de la vivienda sigue siendo endémico y no lleva trazas de solucionarse, ¿por la falta de entendimiento entre las administraciones?, ¿por falta de dotación presupuestaria? Sea cual sea la causa, no hay derecho que esté abandonado un tema tan prioritario, que además absorbería una buena parte de los 15.800 parados, el 33 % de la población en edad de trabajar.

         Del abandono prematuro y fracaso escolar nos ocuparemos otro día.
          
        

martes, 14 de junio de 2016

BRITA Y LOS PACTOS

Publicado en el Diario de Cádiz el sábado 11 de Junio de 2016

             No voy a transcribir, por falta de espacio, mi conversación con Brita sobre las elecciones generales de diciembre pasado, lo ocurrido durante estos meses y lo que pueda pasar a partir de la nueva convocatoria del 26 J. Me limitaré a transcribir sus dudas y mis inseguras  aclaraciones. El final aun no está escrito.

         Brita, nórdica ella como se sabe, entiende bien acuerdos y pactos entre partidos democráticos, de distintas ideologías,  que, en determinadas situaciones, resuelven unir sus fuerzas en aras de permitir la gobernabilidad del país. Brita conoce también el fracaso del populismo griego y como, referendo popular de por medio, los lobos se vuelven corderos y asumen como propios los principios de los organismos financieros internacionales.

         Sabiendo todo eso, no se extraña tanto del resultado de las elecciones, sino del empeño casi enfermizo de algunos dirigentes en plantear unos pactos en los que la principal premisa expuesta por sus líderes, tácita o explícitamente, es: “o yo o nadie”.

         Lo he escrito otras veces – le digo -  y te doy la razón, no tienen sentido de Estado, tienen intereses persónales y partidistas pero nada de sacrificar esos intereses por una causa superior.

         Estos políticos de hoy – añado – salvo contadas excepciones, nada tienen que ver con los Fraga, Carrillo, Suarez,….Me interrumpe para decir que algunos de esos no eran modélicos e incluso arrastraban un pasado poco ejemplar.

         Es cierto y precisamente eso le da más valor a lo que fueron capaces de hacer: Pactos de la Moncloa en 1977 y la Constitución del 78, a pesar de las importantes diferencias ideológicas y de su pasado – como bien dices – oscuro y rechazable, pero con la idea clara en todos ellos de que había que unir esfuerzos y alumbrar una nueva y democrática España.

         Los de ahora, que no han sido capaces de ponerse de acuerdo ni para reducir los gastos de campaña, difícilmente llegarán a consensos en temas de más enjundia. Lo que si tienen claro es qué sillón es mejor y en cual se quieren sentar y así, llegar a acuerdos o pactos por el bien común se antoja casi imposible.
         Votar hay que votar, Brita, pero, la verdad, con muy poca fe.