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sábado, 24 de mayo de 2014

EL ALMA

Publicado en el Diario de Cádiz el sábado 24 de Mayo de 2014



      Dormir pocas horas tiene algunas ventajas, también inconvenientes, pero disponer de más tiempo, permite, por ejemplo, seguir algunos programas de radio sobre temas esotéricos, reservados para la madrugada y escasa audiencia.

Me refiero a programas del estilo y contenido del conocido “Cuarto Milenio”  de la Cuatro y algunos programas similares de las emisoras de radio.

      Hablaban, una de estas noches, de “experiencias cercanas a la muerte” de personas que habían vivido situaciones límite entre la vida y la muerte sometidos a un proceso anestesiante durante una intervención quirúrgica o por un accidente.

      Quienes participaban en el programa estaban avalados por titulaciones y experiencia profesional, psiquiatras, doctores en medicina, periodistas, investigadores, todos “expertos” en estas cuestiones y narraban situaciones vividas muy de cerca, citando lo descrito por quienes habían pasado por estas experiencias y lo habían plasmado en libros o artículos, “Al otro lado del túnel”, “Un camino hacia la luz en el umbral de la muerte” y eran, a su vez, personas merecedoras de toda credibilidad.

      De todo el contenido del programa me llamó extraordinariamente la atención una parte en la que todos los contertulios parecían estar de acuerdo: la diferencia entre cerebro y mente. El cerebro, algo material, que nace y muere con nosotros, cuyo funcionamiento es susceptible de estudio y manipulación, y la mente, algo inmaterial donde se “alojan” los sentimientos como el amor, el odio y otros, que nos precede y sobrevive.

       No profundizaban mucho más en el tema, pero para todos ellos estaba claro que esa inmaterialidad de nuestra mente no tenía por qué estar limitada en el tiempo, no estar sometida a las leyes de la vida material con un nacimiento y una muerte ciertas.

      Mientras los oía, mi pensamiento, de persona creyente, trataba de dar sentido a tan sorprendentes revelaciones y esperaba que alguno de los participantes en tan interesante coloquio pronunciara la palabra a la que yo había equiparado aquella descripción de la mente inmaterial y eterna: el alma. Nadie la pronunció.

  

sábado, 17 de mayo de 2014

EL HOMBRE ES UN LOBO PARA EL HOMBRE



             Frase del escritor latino Plauto, en su obra Asinaria, escrita 200 años antes de Cristo, que define perfectamente el comportamiento humano para con sus semejantes. Que el ser humano es capaz de las más loables heroicidades y de los más detestables crímenes, ya lo sabemos, pero nuestra capacidad de asombro, de espanto más bien, ante hechos como el sucedido en Nigeria, donde el grupo terrorista islámico Boko Haram, cuya traducción libre significa “la educación occidental es pecado”, siembra el terror raptando a doscientas cuarenta niñas el 14 de abril pasado y asesinando, el pasado día 5 de mayo, a más de doscientas personas en la ciudad de Gamboru, en el Estado de Borno, fronterizo con Camerún.

              La comunidad internacional encabezada por relevantes y populares figuras mediáticas, desde el Papa Francisco a Michele Obama, han emprendido una campaña “Bring Back Ours Girls” (Devolvednos a nuestras chicas) que puede movilizar conciencias y medios para el intento de un rescate. De hecho, tanto Estados Unidos, como Inglaterra y España han enviado a la zona a expertos en temas de secuestro y trata de personas para investigar sobre el terreno posibles pistas que den con el paradero de estas pobres e inocentes niñas, cuyo único pecado era recibir una educación cristiana.

                El líder del grupo terrorista, un descerebrado que responde al nombre de Aboubakar Shekau, ha emitido varios vídeos en los que amenaza con violar y vender a las niñas, aunque posteriormente ha rectificado pidiendo el intercambio de las niñas por terroristas de su organización, presos en las cárceles de Nigeria, mientras las niñas secuestradas rezaban algunos versos del Corán y el terrorista aseguraba que ya se había producido la conversión de las niñas a la religión de Alá.

                 Viendo las imágenes de estos vídeos uno duda de que la humanidad esté viviendo el Siglo XXI de la civilización cristiana y haya avances espectaculares en las comunicaciones, medicina, investigación aeroespacial, robótica y tantas ciencias que nos hacen creer que vivimos en un mundo civilizado y que el desarrollo alcanzado nos ha hecho mejores.

                  Naturalmente nosotros, mis coetáneos y yo, no hemos vivido otras épocas de la humanidad, y lo que ha llegado a nosotros ha sido a través de los historiadores y cronistas a los que podemos o no creer, pero de los que, en términos generales,  asumimos como cierto lo que nos cuentan. Y si, hay muchos episodios en nuestra historia común que nos avergüenzan por su crueldad, pero los creíamos superados para bien.

                  Lo ocurrido estos días en Nigeria nos retrotrae a una etapa del subdesarrollo humano muy próximo a lo más salvaje de nuestro ser, la parte más irracional del ser humano, el animal sin sentimientos ni conciencia.

                  No sé el desenlace de este terrible suceso, ni si los expertos van a logar la pronta liberación de la niñas, o el Gobierno de Nigeria, a quien todos acusan de pasividad, será capaz de negociar con Boko Haram el intercambio de terroristas por niñas, pero de lo que si estoy seguro es de que esto, por muy terrible que nos parezca, es solo un capítulo de la historia de terrorismo yihadista, uno más tras el 11S, el 11M , el 7J, Beirut, Casablanca, y la ya interminable lista de atentados y miles de víctimas.

                   Los Estados Unidos equivocaron y siguen equivocando las soluciones. Después de años de guerra  y miles de muertos en Afganistan toca ahora abandonar a los afganos a su suerte, con la segura amenaza del regreso de los talibanes y su régimen integrista islámico. Los terroristas de la franquicia Al Qaeda se mueven con toda libertad por muchos países de Africa y Medio Oriente  y actúan donde les viene en gana, llámese Siria, Nigeria, Europa o los mismísimos Estados Unidos, con guerrillas, grupos armados, o lobos solitarios, secuestrando, matando o poniendo bombas. El terrorismo siempre tiene a su favor la libertad para elegir las víctimas, el lugar, el medio y el momento.

      Se dice que si se  descabeza a un grupo terrorista, de inmediato se reproducirán como la hidra  de siete cabezas. No es así. Tenemos la experiencia de la banda terrorista ETA, muchas veces descabezada, es verdad, pero el efecto  sobre su estructura y operatividad permite a las fuerzas policiales mayores éxitos, al margen del golpe para la moral de los asesinos, a quienes, momentáneamente, se les deja sin líder.

      Más eficaz para la lucha contraterrorista ha sido la eliminación de Osama bin Laden, que la muerte de muchos terroristas anónimos, cuya muerte, muchas veces suicida, es, según sus creencias,  el paso directo al paraíso. Poner precio a la cabeza, es una forma de hablar, de Abubakar Sekau seguramente será más eficaz que un contingente de militares fuertemente armados desconocedores del medio y la guerra de guerrillas.

       Estas guerras las ganan los Servicios de Inteligencia y Comandos Especiales adiestrados en combatir, con sus mismas armas, a los grupos terroristas. Negociar puede salvar unas vidas, pero seguramente proporcionará a los terroristas más medios para seguir matando. ¿Quiere esto decir que se abandonen a su suerte a estas pobres niñas? Para nada, más bien al contrario, empléense los medios más adecuados y eficaces para su pronta liberación.

sábado, 10 de mayo de 2014

¿VUELVE LA GUERRA FRIA?

Publicado en el Diario de Cádiz el sábado 10 de Mayo de 2014
      Cerrar los ojos, mirar para otro lado, no resuelve los problemas y cuando los problemas son de la envergadura y gravedad de los acontecimientos que se están viviendo en Ucrania, solo una solución militar, que nadie desea por sus elevadísimos costes en vidas humanas, restablece, terminado el conflicto, la inestabilidad que llamamos paz.

       En Siria, con más de 150.000 muertos y millones de refugiados, se desarrolla una guerra donde las grandes potencias juegan sus bazas, Rusia y China apoyando al dictador Bashar Al Assad, quien heredó la presidencia de su padre Hafez Al Assad, y Estados Unidos y aliados ayudando a las guerrillas rebeldes, a las que se han unido, quizás sin que se lo pidieran, grupos armados de terroristas de la franquicia Al Qaeda, desvirtuando y complicando extraordinariamente la situación.

       Lo sucedido en Crimea no es más que el principio de no sabemos muy bien qué, pero nada bueno desde luego. La apuesta fuerte ha sido la vencedora. Putin ha movilizado sus tropas y en un abrir y cerrar de ojos se ha anexionado Crimea, sin que las amenazas de Obama, que solo han sido económicas y muy limitadas, hayan hecho dudar ni un instante al líder ruso, que añora la extinta URSS y que, por lo que se ve, está dispuesto a reconstruirla, al menos hasta donde le dejen, que por ahora es todo.

       Minorías ruso parlantes las hay en todos los países de la antigua URSS  muchos de ellos, como los habitantes del este de Ucrania, deseosos de formar parte del nuevo imperio ruso. Si, como parece, este hecho es de por si suficiente para que, como fichas de dominó, vayan cayendo territorio tras territorio, con desiguales enfrentamientos entre sus habitantes, los unos decididamente apoyados por Rusia y su poderosísimo ejército y los otros abandonados a su suerte y con el único respaldo de una dubitativa Europa y un timorato Obama. Solo es cuestión de tiempo.

       La Guerra Fría tenía como base de su estabilidad, el conocimiento por ambas partes, de que los ejércitos por muy poderosos que sean, solo son eficaces si existe la firme determinación de usarlos. Solo esa firmeza hará dudar al posible enemigo
de la conveniencia  de sus provocaciones y le hará medir mucho más las posibles consecuencias. Y ese no es el caso de Occidente.

viernes, 2 de mayo de 2014

ELECCIONES EUROPEAS


El sentimiento europeísta de los españoles es manifiestamente mejorable, sin duda. Los casi 30 años de pertenencia a la UE no han calado suficientemente en nosotros, que seguimos viendo a Europa como algo externo, más allá de nuestras fronteras.

Seguimos apegados a nuestro terruño, y no digamos los nacionalistas, esos que ni siquiera se sienten españoles y mucho menos están dispuestos a ceder un ápice de sus “señas de identidad” por una idea europea.

      Pero una cosa son nuestras cortas miras y otra muy distinta los hechos, la forma como nos afecta, incluso personalmente, nuestra pertenencia como ciudadanos de la Unión Europea que, cada día más, controla la política y la economía de más de 500 millones de personas.

      Nuestro políticos andan ahora enfrascados en la precampaña electoral para el Parlamento Europeo, luego vendrá la campaña y, por fin, el 25 de Mayo las elecciones. Todos quieren ir al sillón que se disputan, pero no hablan de Europa para nada.

      Las campañas en España, además de gastarnos lo que no tenemos, nunca hablan de los temas que nos interesan, se limitan a ponerse vestidos de limpio unos a otros, a sacar trapos sucios de uno y otro lado, al famoso, por repetido, “y tú más”.

      Ni una crisis económica como la que estamos padeciendo, en la que el papel desarrollado por Bruselas, Comisión, Parlamento y Banco Central, con millonarias ayudas a los bancos o la imposición de drásticos recortes sociales, han convencido todavía a nuestros políticos y a la sociedad española, de lo mucho que nos jugamos en estas elecciones.

      Hay quien quiere utilizarlas para dar un serio aviso a los partidos mayoritarios, PP y PSOE, mostrando su descontento por la gestión de la crisis económica. Formaciones políticas a las que el descontento general puede darles una oportunidad de crecimiento, pero nadie habla ni le preocupa, al parecer, del importante incremento de los partidos de extrema derecha y lo que puede significar para el futuro de Europa, los gravísimos problemas de inmigración, el protagonismo del Banco Central Europeo, la unión aduanera, las políticas económicas y comerciales sobre las que la UE tiene competencia exclusiva. Pero de eso no se habla.