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sábado, 29 de septiembre de 2012

30 AÑOS Y 1.000 MUERTOS


        (Publicado en el Diario de Cádiz el sábado 29 de septiembre de 2012)


            30 años y 1.000 muertos después, los separatistas vascos y catalanes, no solo no han asumido y respetado la Constitución del consenso de 1978, sino que sus posturas se han radicalizado hasta la exigencia de la secesión.

            Será importante el papel activo, hasta ahora casi inédito, de esos millones de vascos y catalanes que no están dispuestos a renunciar a su nacionalidad española. Naturalmente no me refiero a las víctimas de ETA y sus familias, ni a algunos militantes políticos, periodistas y personas que han soportado y soportan la violencia, a veces verbal y muchas física, de esos radicales separatistas, que les niega hasta la educación de sus hijos en la lengua materna.

            Millones de españoles, hartos de esa violencia, del victimismo que sistemáticamente exhiben, del continuo chantaje, casi siempre económico, y de la presión social que los separatistas ejercen, piensan que sería mejor para todos que, de verdad, de una vez por todas, se produjera la separación total de estas comunidades. Al menos, piensan, nos evitaríamos las continuas tensiones.

             Vivía en Praga cuando se produjo la separación de Eslovaquia y Chequia. Los checos no se lo hicieron pedir dos veces. Se quitaban de un plumazo un buen número de conflictos con la minoría húngara que vive en el sur de Eslovaquia, y que cuenta hasta con universidades propias, las reivindicaciones de la minoría gitana, muy aglutinada y organizada políticamente…Ganaron tranquilidad.

              No es comparable, ni históricamente ni desde ningún punto de vista, solo desde el que contempla la desmembración de un país pero, dejando al margen importantísimas razones que existen y queramos argumentar, hay una, para mi esencial, ineludible: los españoles.

             30 años de soportar humillaciones, agresiones y persecución, 1.000 muertos por la violencia separatista y miles de victimas más de familiares y allegados, sin que ninguno de ellos adoptara la equivocada decisión de tomarse la justicia por su mano, y todos esos millones, silenciosos hasta ahora, que no quieren perder su condición de españoles, deben hacernos reflexionar sobre si el “que se vayan”, sería justo para todos ellos.

               Deben ser esos millones de catalanes y vascos de sentimiento españolista los que den el paso al frente, sin miedo a represalias, y se organicen y manifiesten públicamente oponiéndose a este despropósito. A ellos corresponde poner las cosas en su sitio,… mientras puedan.

sábado, 22 de septiembre de 2012

GENERALIZACIÓN DE LA VIOLENCIA


(Publicado en el Diario de Cádiz el 31 de Enero de 2011, no ha tenido que ser actualizado, todo sigue igual...)


          Los seres humanos, desde los tiempos de los que tenemos memoria, hemos sido protagonistas de los actos más heroicos y de las más detestables acciones criminales. Si, en el momento de nacer, colocáramos en los dos platillos de una hipotética balanza, en un lado nuestros valores positivos y en el otro los negativos, es posible que, salvo en los casos en los que la genética tenga una gran influencia, el fiel permanecería inalterable de su centrada posición.


          Pasan los años y cada uno/a va desarrollando su personalidad,  el fiel de la balanza comienza a inclinarse, y ya no volverá nunca al punto de partida. Conforme vayan sucediéndose experiencias de  todo tipo, y las influencias externas de los padres, amistades, familia, profesores o medios de comunicación social, afecten  más directamente, y con más fuerza, en su formación, el ser humano, compone su personalidad.


          Es decir, son muchos los factores que configuran nuestra personalidad: genética, ambiente social, amistades, educación…Pero de todos ellos, la formación, la adquisición y asunción como propios de determinados valores es lo mas decisivo.


          Aquellos cuyo índice de la balanza, por una u otra circunstancia, se ha desplazado hasta posiciones extremas, se convierten, por un lado, en potenciales héroes, y por el otro, en un peligro para sus semejantes, estos últimos han llegado a tal grado de degeneración humana que, por imposible que nos resulte de entender, para ellos las vidas ajenas no tienen ningún valor.


          Más simple: quienes han tenido la suerte de adquirir durante su formación valores positivos, desarrollaran estos valores haciendo a sus semejantes destinatarios de su afecto, su ayuda, su compañía, su amor, hasta llegar al extremo de sufrir y padecer por los demás.


 Por el contrario, quienes, para su propia desgracia y la de sus semejantes, la vida les ha llevado a una total ausencia de valores positivos, son capaces de cometer los más execrables crímenes. Pero no se llega a los extremos que hoy nos entristecen de una forma súbita. Existe una gradación en el crimen. Un pequeño delito impune, anima a su autor a intentar otro de más gravedad, siempre se justificará  para seguir delinquiendo y en último caso culpará a “esa sociedad que lo ha hecho así”. En realidad esa sociedad, que no ha corregido adecuadamente los pequeños desvíos iniciales, es, hasta cierto punto, co responsable.


          Los dos extremos, de esa hipotética balanza que usamos como ejemplo, nos llevan del amor sublime que todo lo da, al odio enfermizo que  es capaz de inmolarse, si con ello logra la muerte del mayor número de personas inocentes posible, de prender fuego a un templo, estrellar un avión o hacer estallar unos explosivos en unos trenes llenos de pasajeros.


Universalmente reconocidos por la entrega y amor a sus semejantes, Gandhi, Sor Teresa de Calcuta, son solo dos ejemplos de los millones de seres humanos cuyo paso por la Tierra ha dejado una huella importante y positiva para la humanidad. No morirán nunca, porque su recuerdo permanecerá por siglos.


Seguimos hablado de seres humanos, pero al otro lado del espectro y encontraremos personajes como Osama Bin Laden, De Juana Chaos, asesinos en serie, terroristas, pederastas, violadores,… gente sin escrúpulos, para los que la vida humana ha perdido todo valor.


Y en medio de esos extremos nos encontramos el común de los mortales, solo que aquí también hay diferencias y muy grandes. Junto a quienes viven sus vidas como meros espectadores de cuanto ocurre a su alrededor, incapaces de aportar lo más mínimo, sin que las imágenes, no por frecuentes menos dramáticas, de muertes masivas debidas a la extrema pobreza, (dejar morir de hambre también es terrorismo) catástrofes naturales, crímenes o actos terroristas, conmuevan sus corazones. Incapaces de sumar su pequeño esfuerzo económico, de denuncia o de presencia, al de  otros ciudadanos mas responsabilizados.


No hablo ya de quienes, siguiendo una vocación de servicio, han orientado sus vidas hacia la seguridad, la salud,  la subsistencia o el consuelo humano y espiritual de quienes no tienen ni lo más imprescindible. Médicos, Fuerzas de Seguridad, Misioneros, Militares, Bomberos, que abandonan la comodidad del llamado Primer Mundo, para acudir allí donde se les requiere, donde nadie, sino ellos, consiguen, a veces con riesgo de sus propias vidas, llevar algo de consuelo a tanta necesidad.


Hablo de lo que podemos hacer desde aquí, cada uno desde donde se encuentre. Nos excusamos con frases como: “es tan poco lo que puedo aportar, que no serviría de nada”, “las ayudas nunca llegan a los necesitados, los líderes africanos se encargan de ello”, o, “denuncias y a los cinco minutos ya están en  la calle” y muchas más que apenas sirven para descargar un poco nuestras acomodadas conciencias.


          Nos quejamos constantemente de aumento de la violencia a nuestro alrededor. Vandalismo callejero, agresiones a profesores y sanitarios, violaciones, robos con violencia, amenazas terroristas, violencia domestica, pederastia, estafas, robos y todo tipo de manifestaciones, de lo peor de la especie humana. A veces mucho más cerca de nosotros de lo que nos gustaría, y ¿Qué hacemos? Habitualmente mirar para otro lado, no comprometernos, no denunciar, no defender a las victimas. Esconder la cabeza debajo del ala y, en esa postura, es posible que un día nos sorprenda una acción violenta de la que seamos victimas.


          La violencia, lo hemos dicho más arriba, tiene etapas, y no erradicarla en sus inicios, no corregirla cuando todavía “son cosas de tres incontrolados”,  puede degenerar en sangrientos episodios, como los que nos sorprenden a diario en demasiadas partes del mundo. 

sábado, 15 de septiembre de 2012

BRITA Y LA JUSTICIA


    (Publicado en el Diario de Cádiz el día 15 de Septiembre de 2012)


            Una noticia publicada en estos días ha sido piedra de escándalo para nuestra particular inquisidora: “Una importante compañía eléctrica, quizás la más importante del país, ha abonado indemnizaciones millonarias a los perjudicados por unos incendios provocados por el mal estado de unas conducciones eléctricas, “dieciocho años más tarde de la primera sentencia condenatoria”.

             Algunos de los perjudicados han fallecido hace años y todos han rehecho sus vidas como han podido, arruinados completamente por la falta de responsabilidad de una gran empresa que se negaba a indemnizar a quienes, negligente y gravemente, había perjudicado. Ya se sabe, si se dispone de suficiente respaldo económico, se contratan los mejores abogados y se recurre una y otra vez y todas las que hagan falta. En este caso, al menos, aunque muy tarde, se ha hecho justicia.

 Si, pero, una justicia tan lenta no es justicia, me objeta. Tienes razón, le concedo, pero además te aportaré un dicho muy nuestro. Hay quien dice que se trata de una maldición gitana: “Pleitos tengas, y los ganes”. ¿Lo entiendes?, ¿no?

 Pues es una forma de decirte que si caes en la rueda de la justicia, aunque termines ganando al cabo de muchos años, el sufrimiento que te espera será insoportable.

 Me comenta que para completar esta parte de su tesis ha tenido la oportunidad de visitar algunos juzgados donde apenas había sillas libres para sentarse, ocupadas todas por cientos o miles de legajos que esperaban pacientemente su turno de ser despachados. Le aclaro que el sistema informático de la administración de justicia no está, desgraciadamente, a la cabeza de la tecnología, y la interconexión entre juzgados es tan deficiente que se producen excarcelaciones de peligrosos delincuentes con varias causas pendientes, simplemente por haber saldado una de las penas impuestas y le refiero el caso del asesino de una niña de Huelva y algunos más que conozco.

 El 28 de mayo de 2001, es decir, hace más de 11 años, el PP y el PSOE suscribieron un “Pacto de Estado para la reforma de la Justicia” que empezaba con estas palabras:”Los españoles, comenzando por quienes dedican su vida al servicio de la Justicia, demandan inequívocamente un esfuerzo profundo de mejora y modernización de nuestro sistema judicial”. Pues bien, querida Brita, once años después lo seguimos demandando inútilmente.    

miércoles, 12 de septiembre de 2012

INTIMIDAD Y VIDEOVIGILANCIA


(Publicado en el Diario de Cádiz en Noviembre de 2010. No ha habido necesidad de actualización, está tal cual salió publicado en su día. Viene hoy al blog por unos incidentes (pintadas con amenaza de muerte sobre una queridísima institución, una ONGD), por parte de unos "desconocidos", que esperamos que pronto la policia localice, con cámaras o sin ellas.


            Cada vez que se aborda, por quien tiene la competencia para hacerlo, es decir, Gobierno, Ayuntamientos, entidades bancarias, y establecimientos públicos o privados, la posibilidad de instalar cámaras de video vigilancia, aparecen voces en contra con el argumento de que tal acción supone la: “Violación de la intimidad de las personas”

            Vamos con algunas definiciones: Según la RAE “Intimidad: Zona espiritual intima y reservada de una persona o de un grupo”, o “Ámbito de la vida privada que se tiene derecho a proteger de cualquier intromisión”

             Garantías Constitucionales: Art. 18 “Se garantiza el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen”, especificando en el mismo articulo… “los ámbitos” concretos a los que se refiere, cuando cita expresamente, “el domicilio es inviolable”, el “secreto de las comunicaciones…postales, telegráficas, telefónicas…informática…”

             Y en cuanto a “la publicación y difusión de imágenes personales”, que no su “captación”, hay sentencias para todos los gustos: exculpatorias porque  el factor determinante que hace a estas fotografías legales es el hecho de haber sido tomadas  en un lugar publico como lo es la playa” y por el contrario, sobre la misma cuestión, condena al autor de otras fotos porque las personas fotografiadas “no se encontraban en una playa concurrida sino en un lugar de difícil acceso”.

              La Agencia Española de Protección de Datos, en su memoria de 2009, ha subrayado que la video vigilancia ha experimentado, solo en el último año, un crecimiento del 240 por ciento.

               La proliferación de estos, y otros más sofisticados, sistemas de vigilancia es innegable,  desde el simple cajero automático, los grandes centros comerciales, las carreteras, instalaciones militares, joyerías, viviendas privadas, y todo tipo de comercios, hasta un largo etcétera.

              Nadie parece intimidado en su vida cotidiana por la existencia de estos miles de sistemas, cuyo objetivo, no se olvide, es garantizar, precisamente, la seguridad de los ciudadanos y de sus bienes.

               Estos dispositivos han evitado multitud de actos delictivos o, en algunos casos, ha servido para la identificación de sus autores. Lo mismo terroristas preparando o perpetrando un atentado, que delincuentes comunes manipulando un cajero automático o realizando cualquier otro de delito.

              Ninguna persona honrada tiene nada que temer de la existencia de estos sistemas de vigilancia. Mas bien todo lo contrario, agradecer su existencia que, tal vez directamente, le evite un desagradable incidente o sirva para identificar a quienes lo han realizado.

               Los propios cuerpos de Seguridad del Estado y las policías locales, aconsejan la utilización de video cámaras o incluso los servicios de empresas de seguridad privadas, para proteger los bienes o instalaciones.

                 Llama la atención que una cuestión tan extendida en el mundo entero, mas sofisticadas e indetectables cuanto mas nivel tecnológico es posible contratar, levante alguna protesta, por muy minoritaria y localizada que sea. La intimidad a la que aluden en defensa de sus posturas estaría reservada a espacios privados, no a la vía pública, donde todos somos libres de comportarnos como nos apetezca, sin invadir espacios ajenos de ninguna naturaleza. Con un comportamiento así no hay nada que temer de cámaras, vigilantes, policías…

                 Contaré, para terminar, si me lo permiten, una experiencia propia: En una empresa de la que era Gerente, se detectaron varios robos en las taquillas de los vestuarios. La plantilla era de unas 250 personas trabajando a tres turnos rotativos y los robos no seguían una pauta determinada de horario o fecha.

                 Tuvimos una reunión con el comité de Empresa y se estudiaron varias propuestas (se contaba ya con un servicio de vigilancia de una empresa privada, que no había detectado, en sus frecuentes rondas, nada extraño) y, tras un corto debate, se acordó por unanimidad, la instalación de tres cámaras de vigilancia, naturalmente fuera del los vestuarios, espacio privado, enfocando las 24 horas del día a sus puertas de entrada y salida.

                   Se instalaron en lugares inaccesibles, pero muy visibles para todos. Se informó públicamente de su instalación, aunque eran tan visibles que no hacia falta en realidad. En la fábrica ya existían, desde hacia tiempo, otras cámaras en cabinas de accesos, zonas reservadas, oficinas, etc. Solo se planteó la duda cuando hubo de delimitarse “el espacio privado”, en este caso el interior de los vestuarios.

                  ¿Hace falta decir que los robos cesaron en los vestuarios de la empresa? No volvieron a repetirse, ni allí ni en ninguna otra dependencia de la fábrica. Y todos lo agradecieron…todos menos, naturalmente, sus autores.

domingo, 9 de septiembre de 2012

HECHOS, NO PALABRAS


(Publicado en el Diario de Cádiz en Mayo  de 2010. Actualizado al dia de la fecha)

Algo que no había sucedido en treinta años de democracia, es ahora un clamor popular creciente. Me refiero al desprestigio y franco desprecio de los españoles hacia su clase política.


          Las encuestas oficiales, las que elabora y “cocina” el INE, son tozudas y, una vez tras otra, reflejan en los primeros puestos de las preocupaciones de los españoles, su clase política. No hay duda, un término hasta hace unos meses desconocido en las encuestas, se ha encaramado a la cumbre de lo que más nos preocupa.


          ¿Qué es lo que ha pasado? ¿A que se debe esta súbita preocupación de los encuestados por sus políticos?


          Creo que hay varias causas, que podrían resumirse en dos: la escasa calidad humana y la deficiente preparación de nuestros representantes políticos.


          Los casos de corrupción son, desgraciadamente, muy abundantes y tienen un origen muy variado, se dan con igual profusión tanto en el partido que gobierna como en la oposición, en partidos de ámbito nacional y en pequeños partidos regionales, en grandes ciudades o en pequeños pueblos, da igual, esta tan extendida que siempre  nos quedará la duda, a cada caso nuevo que surge, de cuantos mas aun permanecen escondidos.


          Ya lo comentamos hace algún tiempo en nuestro artículo titulado, “De profesión, político”: hay una excesiva proporción de políticos, que iniciaron su carrera, apenas terminada la enseñanza obligatoria, en el mejor de los casos, y no han abandonado la senda de la política, la han convertido en su medio de vida, buena vida, y si algún día se vieran obligados a abandonarla, no estarían preparados, ni profesional ni humanamente, para afrontar su nueva situación. No tienen más experiencia ni formación que la acción política.


          Apresurémonos a dejar a salvo lo que viene siendo casi excepcional, políticos que proceden del mundo empresarial o profesional, con éxito mayor o menor que, por un sentido de la responsabilidad, abandonan esa situación para hacer una incursión en la política, que habitualmente no es muy prolongada. Gracias a ellos este tinglado aun aguanta.


          El descrédito ha llegado a tal punto que el Presidente andaluz, Griñan, transmitía recientemente a sus correligionarios la nueva consigna: “Hay que recuperar la credibilidad”. Ya no se trata de que “nos voten”, conformémonos con que voten. Así de negro empieza a ver la clase política su futuro.


          El error está en pensar que la ciudadanía española, la que sufre mas directamente los efectos de la crisis, los casi seis millones de parados y sus familias, se van a convencer ahora de las bondades del sistema, simplemente escuchando a los cada vez menos creíbles líderes políticos, mientras ellos hacen cola en el INEM o, lo que es peor, en los comedores de caridad.


          Nadie, en esa lamentable situación puede creer a unos políticos que llegan a los mítines en coches de elevadísimo precio, rodeados de escoltas y ayudantes, que mantienen a legiones de “asesores personales”, que crean ministerios y consejerías inútiles, cuando no perjudiciales para la salud y la vida de los ciudadanos, que pagan a mas de 300.000 liberados sindicales, subvencionan una industria cinematográfica que solo ven ellos, (a lo mejor, ni ellos), se gastan el dinero en proyectos de ayuda a los homosexuales de Zimbawe, mapas del clítoris y cosas así de importantes.


          Ni un solo intento de: prescindir de “asesores”, coches, sueldos (a veces hasta dos y tres sueldos oficiales, es decir, de los impuestos), liberados, ministerios o consejerías, vacaciones suntuosas, “embajadas autonómicas”, ni, por el contrario, promover ayudas eficaces y reales a los pequeños y medianos empresarios, que cierran sus negocios por miles y crean más paro.


          En lugar de eso, se aprueba una nueva subida del IVA de tres puntos,(a la anterior, de dos puntos, promovida por el PSOE, se opuso el Senado, dominado por el PP, que ya me dirán para que sirve y lo que nos cuesta), lo que, vaticino, va a conseguir un importante crecimiento de la economía sumergida. “¿Lo quiere con factura o sin factura?” será la frase más pronunciada a partir de este septiembre.


          En Mayo de 2010, siendo Presidente del Gobierno Rodríguez Zapatero, escribía: Los más prestigiosos periódicos extranjeros no paran de publicar informes y crónicas advirtiendo a nuestro gobierno del tardío y erróneo camino emprendido para la salida de la crisis, pero nuestro Presidente, confiado en el efecto de arrastre de otras economías más potentes y acuciado por la exigencia comunitaria de reducir drásticamente el déficit, solo piensa en hacer caja a base de impuestos. Se ve que Jordi Sevilla no contó con aquellas dos, ahora se ve, tan necesarias tardes.



          Hoy, más de dos años después, y con Rajoy de Presidente, casi podríamos decir lo mismo. Si acaso, no calificar de tardía su toma de decisiones, puesto que, aunque si lo son para España, no es por su culpa. Lo que es más cuestionable es el acierto de sus decisiones. A juzgar por el efecto a corto y medio plazo, no parecen las más eficaces para dos cuestiones que deberían ser tan prioritarias como la drástica disminución del déficit público, la creación (hoy está prácticamente destruida) de un tejido industrial competitivo, y el adelgazamiento urgente y radical de las administraciones públicas. Nada de lo cual se está haciendo.


          Antes de que alguien lo diga, me adelanto y les ofrezco la definición de “demagogia” que da El País: “Actitud o actuación de un gobernante o político que trata de complacer al pueblo por cualquier medio con el fin de obtener su apoyo” o “En la antigua Grecia, (¿solo?), gobierno dictatorial ejercido con el apoyo del pueblo” Elijan.


          A este artículo siguió el titulado “Democracia directa”, que ya figura en este blog.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

LAS CARGA EL DIABLO


(Publicado en el Diario de Cádiz el 3 de Marzo de 2012 a raiz de unas manifestaciones muy violentas en Valencia y Barcelona de estudiantes y agitadores profesionales, que fueron manipuladas burdamente por algunos medios y políticos)


            Desde que empecé en esto de escribir en la prensa, hace ya unos años, me puse una  línea roja absolutamente invulnerable: no publicar ni un solo párrafo, referido a un hecho concreto,  cuyo contenido no haya sido previamente comprobado y, a ser posible, por diversas fuentes.


            No voy a dar lecciones a nadie, y me consta que los periodistas profesionales no las necesitan, pero en las mismas páginas donde publico, leo, a veces, columnas de opinión, narrando acontecimientos concretos que, desde mi punto de vista, están poco documentadas, a veces con una descripción  tendenciosa de los hechos  y, en muchos casos, directamente manipuladoras.


            Sabedores del efecto que muchas veces tienen sobre la opinión pública las opiniones de personas conocidas, y hasta con un determinado prestigio, algunos políticos olvidan que las páginas de un periódico no son la plaza pública y aunque el responsable de lo que se escribe no es otro que su autor, no debería aprovecharse la generosidad del medio para el adoctrinamiento partidista.


            Lo que se espera de estas personas son opiniones fundamentadas, serias y responsables, y cuando relatan algunos hechos, que el relato se corresponda con la realidad contrastada. 


            Todas las opiniones son respetables, excepción hecha de quien defienda actitudes de violencia de algún tipo, cuando quien la emite lo hace desde el convencimiento, cuando reflejan los pensamientos sinceros del que opina, por muy dispares que sean con las nuestras. No son cuestionables las ideas y las manifestaciones de quienes no coinciden sinceramente con nosotros.


            Lo que no admite, desde luego, ninguna interpretación, son los hechos. Ahí no se permite el devaneo, la intencionalidad, el engaño. Las cosas pasan de una determinada forma y no de varias. No se pueden narrar hechos acontecidos, en los que no hemos estado presentes, por referencias ajenas no exentas de intencionalidad. Si no se tiene una información contrastada de lo sucedido es preferible obviarlo antes que contar lo que no fue.


            No estoy teorizando, me refiero a hechos concretos que suceden cada día y que, según quien los describa, parecerán una cosa u otra. Eso se llama desinformación y se convierte en un arma política porque crea opinión, convence de determinado perfil de ciudadano que no investiga la realidad de los hechos y admite como cierto todo lo que aparece en los medios de comunicación, incluida Internet. Que lo hagan los partidos políticos, faltando a la verdad, no es ético, pero es parte del “juego político” (¿Se llamará así porque juegan con los ciudadanos?). Lo que no es admisible es que lo hagan quienes luego presumen de mantener una postura neutral y crítica con los errores de unos y otros.


            Ya se que todo seguirá igual y quien escribe con una idea fija lo seguirá haciendo, fiel a una ética muy personal, a sabiendas de lo que hace y con la intención que lo hace. Incluso si con ello se echa una mano al deterioro de la paz social de la que hemos disfrutado los españoles, a pesar de la que está cayendo, durante los últimos tres años, y que vemos ya alterada día si y otro  también.


Se anuncia, por sindicatos y partidos de la oposición al Gobierno, un “otoño caliente”, sin medir las consecuencias de imagen exterior que tanto y tan gravemente puede perjudicar a España. Hay medios, tertulianos y agitadores profesionales, que jalean las revueltas y justifican a sus promotores, naturalmente que mientras no vayan contra ellos, pues cuidadito, que las carga el diablo. Los grandes incendios empiezan por una pequeña chispa. Luego, cuando crece, se hace incontrolable. Por favor, no jueguen con fuego.

sábado, 1 de septiembre de 2012

BRITA Y LOS POLÍTICOS


        (Publicado en el Diario de Cádiz, el sábado 1 de Septiembre de 2012)


            Cuando me ofrecí a colaborar en su Tesis no podía imaginar que sus preguntas alcanzarían tal grado de dificultad. Tras salir como pude del interrogatorio sobre nuestro Senado, y casi sin tiempo para reponerme, Brita me pregunta que quién es mi representante político.


            Finjo no entender, y me aclara que en Estados Unidos existe la Cámara de Representantes, equivalente a nuestro Congreso de los Diputados, donde cada ciudadano conoce y tiene acceso a quien le representa.


            La realidad en España es muy distinta, le aclaro, aquí los partidos políticos presentan unas listas cerradas en las que no se puede cambiar absolutamente nada, ni siquiera el orden de los componentes. Se vota a quien el partido selecciona de una forma interna y, en muchas ocasiones sin elecciones previas, es decir, la propuesta es de la dirección del partido. Ellos se lo guisan y ellos se lo comen y al ciudadano solo le cabe elegir una lista u otra cada cuatro años.


            Se extraña de la poca relación que existe entre electores y elegidos una vez celebradas las elecciones y que así se explica que en las encuestas, los españoles, de forma mayoritaria, consideran un problema grave del país a su “clase política”.


            El caso, le aclaro, es que votamos una lista de cuyos componentes no sabemos nada, si acaso del cabeza de lista, pero lo que venden en campaña es un programa, que luego no cumplen, pero nada sobre las personas que deberían llevarlo a cabo. Así se han creado auténticos profesionales de la política de los que no se conoce ni la filiación, orígenes, formación, experiencia laboral….unos auténticos desconocidos.


            A todo esto, le añado, hay que sumar el gran número y los gravísimos escándalos de corrupción, en todos los niveles de la administración y en todos los partidos, de los que siempre sospechamos que aun no se conoce todo.


            ¿Qué se puede hacer ante esta situación? Muy difícil, porque los llamados a resolverlo son quienes lo han creado y les va muy bien así. Claro que hay excepciones, políticos honrados, con excelente preparación, dialogantes y defensores de los intereses de los ciudadanos, pero son minoría, y aunque quisieran no les dejarían.


            ¿Y es verdad que tienen muchos y bien pagados asesores?, ¿Para cuando un ERE de políticos?...Me disculpo, llego tarde a una cita, le miento, ya hablaremos. Ufff…esto se complica.