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martes, 29 de mayo de 2012

NUESTROS POLITICOS NOS ENGAÑAN

(Publicado en el Diario de Cádiz en diciembre de 2009, con el título: "¿Nos engañan nuesros políticos?". La duda se ha convertido en certeza tres años mas tarde. Se ha actualizado algun dato, pero solo lo imprescindible)

Decir que España no funciona como país, no resulta original a estas alturas. Estamos hartos de oír y decir: “la Justicia es lenta, luego no es justa”, “la Educación necesita con urgencia un Pacto de Estado”, “nuestros militares en “misiones de paz” deben estar mejor equipados”, “batimos récords mundiales de paro”, “la corrupción esta generalizada”… y tantas otras cosas, en mente de todos, manifiestamente mejorables.

       Abría que añadir, sin pretensión de originalidad, que la Democracia, en nuestro país, tampoco funciona. Cuando un partido político, tras un proceso electoral, obtiene la confianza mayoritaria de los ciudadanos, se dice, y es verdad, que gobierna aplicando el rodillo. Por el contrario, si el resultado de las elecciones no concede a un determinado partido la posibilidad de gobernar en solitario, empieza el baile político, cada cual busca pareja y llegan a pactos que hacen posible la gobernabilidad.

       Esto sucede a todos los niveles y en todas las administraciones y es, hasta cierto punto correcto. Si una formación política expone claramente su programa, sin animo de engaño, y su victoria no es suficiente, debe buscar aliados, pero aliados que se aproximen y acepten las líneas programáticas mas importantes.

       Lo ideal serian unas alianzas preelectorales, que cada elector conociera de antemano lo que vota, pero eso aquí es imposible, las distancias ideológicas y de intereses entre partidos es tan importante que lo hacen inviable, en cuyo caso una segunda vuelta sería deseable.

      Lo que sucede después es sencillamente un engaño a la ciudadanía. Los pactos postelectorales, considerando lo dicho más arriba, son simples pactos de conveniencia, pactos donde partidos políticos con programas e idearios totalmente opuestos, se unen para aprobar leyes que nos afectan a todos y en la que, generalmente, es el pequeño partido el que impone desmesuradas condiciones.

       Se echa de menos a Julio Anguita y su famoso: “Programa, programa, programa”, se podía no estar de acuerdo con él, pero la coherencia y responsabilidad ante sus votantes eran dignas de admiración. Eso hoy no existe.

     “Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros” decía Groucho Marx y esa es la norma ahora en España. Se cambian programas y principios por votos o dinero y se llega a alianzas absolutamente incomprensibles y contra natura. Ya todo vale con tal de sacar adelante unos Presupuestos o una ley.

       Pongamos por caso que Vd., o yo, hemos votado al PSOE, es solo una suposición, en las elecciones generales de 2008, y que, siendo, como somos, personas responsables, habíamos leído los distintos programas, al menos en sus líneas maestras. Después de eso, responsablemente,  decimos votarles, y lo mismo que nosotros, otros once millones de españoles. Pues bien, sin saber porque, haciendo uso de esa mayoría y por conveniencia política, se busca unos aliados, que casi caben en un taxi, y se sacan de la chistera una “Ley de la despenalización del aborto” que nadie, salvo los del taxi, habían pedido. “Pero, oiga, ¿y sus electores? No estaban informados de esas intenciones, para el caso de que ya las tuvieran”. “No importa, quedaban todavía dos años para las generales, para entonces ya se habrán olvidado”.

      Así nos va. Prometen, ofrecen, hacen programas y nos juran por lo que haga falta que si ganan cumplirán escrupulosamente lo pactado. Luego….ya vemos como se comportan, y fían su futuro electoral a nuestra mala memoria.

     Muchos de estos males de nuestra democracia, que la desvirtúan hasta extremos de hacerla irreconocible como tal, tendrían remedio si  los dos grandes partidos llegaran a un acuerdo que permitiera modificar la actual Ley Electoral. Soñar es gratis.

      Esto no sucederá, y esta pésima ley tendrá aun larga vida. Los dos grandes partidos, salvo fenómenos imprevisibles, tienen asegurada la alternancia, las mayorías absolutas son difíciles de alcanzar, y cuando la alcanza alguno de ellos, como ahora el PP, entonces se aplica el rodillo.

     Los pequeños partidos, los separatistas o los del taxi, encantados cuando la situación les permite hacer su voluntad ejerciendo el viejo sistema del chantaje. ¡Bonito panorama para un país que se dice moderno¡

     Creo recordar que fue Alfonso Guerra quien certificó la muerte de Montesquieu en nuestro país y no le faltaba razón. Asistimos atónitos, bueno por lo que se ve solo algunos, a la concentración del poder en unas solas manos, las del Gobierno, y eso tiene otro feo nombre.

    El Poder Legislativo, cuado no es ejercido de forma absoluta por un partido,  ejerce sus funciones a base de pactos y mas pactos del Gobierno, ahora con estos, mañana con los otros, no importa quienes sean ni sus objetivos (a veces la desmembración de España), es la conveniencia del momento de quien manda. ¿Control al Gobierno? ¿Quién se lo cree?

     El Poder Judicial está absolutamente contaminado. Sus órganos rectores, sus altos tribunales son nombrados por los propios partidos en función de su representación parlamentaria y resulta cada vez mas evidente y descarado que quienes deberían ejercer como Poder del Estado no lo hacen y se limitan a seguir las directrices del Gobierno de turno.

    ¿Y el cuarto poder? Tampoco. Los grupos editoriales independientes casi no existen. Podemos elegir ver una televisión o leer un periódico sabiendo siempre de antemano lo que nos va a decir, hacia donde inclinan sus opiniones, quien está detrás.
Afortunadamente en todos los casos existen honrosas excepciones. Aun quedan españoles dignos y honrados, políticos, jueces, periodistas y en todas las profesiones, pero el Sistema está viciado y ahoga, casi hasta la asfixia, a las buenas gentes.

sábado, 26 de mayo de 2012

¡ ES LA GUERRA !

(Publicado en el Diario de Cádiz el sábado 26 de Mayo de 2012)
         

           Perdonen la inmodestia, pero cuando hace escasos días, tras las alarmantes declaraciones del premio Nóbel de Economía, el “norteamericano” Paul Krugman, sobre el futuro del Euro, se empiezan a oír expresiones como: “Es un ataque en toda regla contra el Euro”, me dan ganas de gritar: “Ya lo sabia, era evidente”

             Desde el principio de la crisis resulta llamativo que todas las Agencias de Calificación de Riesgo sean norteamericanas, aunque tengan sede en Londres, y no exista ni una sola agencia de rating europea. Angela Merkel, Canciller alemana, ya en 2010 manifestó la necesidad de crear,”al menos una agencia europea de calificación de riesgo que contrarreste el predominio de las agencias de los Estados Unidos”, pero no se ha dado ni un solo paso en este sentido.

            El Banco Central Europeo (BCE)  se limita a administrar la política monetaria de la Eurozona (17 países de los 27 de la Unión Europea), nada que ver con la Reserva Federal Norteamericana, nada que ver con armonizaciones en políticas económicas, fiscalidad, unidad de mercado, y todas esas políticas que harían a Europa, al Euro, una potencia económica en condiciones de competir con el dólar norteamericano, el yuan chino o el yen japonés.

            La guerra contra el Euro resulta mucho mas fácil y rentable por la falta de unidad y apoyo de las economías que lo conforman, obligadas a acudir a los mercados de deuda internacionales, dominados por los norteamericanos, a unos tipos de interés que los propios mercados fijan cada día, en función de las garantías de cobro que estimen, y llevando a estos países a situaciones de endeudamiento insoportables, lastrando gravemente su crecimiento económico.

           Mientras tanto Europa no existe, no reacciona, no crea su propia agencia de rating, ni su Banco Central sale al rescate de las economías más necesitadas mediante Eurobonos…

            Francia y Alemania creían controlar la situación y el empobrecimiento ajeno podía suponer el enriquecimiento propio, pero llega el momento en que sus países clientes dejan de comprarles, sencillamente porque ya no tienen dinero para hacerlo, y entonces, coincidiendo con la llegada al Eliseo del socialista Hollande, la señora Merkel se cae del caballo y empieza a pensar seriamente que estamos en guerra y hay que salir en defensa del Euro o Europa desaparece.

 Solo la unión de todos, la ayuda mutua, no la usura, puede salvar la situación. Esperemos que no sea demasiado tarde.


martes, 22 de mayo de 2012

ES LA EDUCACIÓN, IMBECILES

(Publicado en el Diario de Cádiz  el 30 de Junio de 2009)

Parafraseando al ex - Presidente norteamericano Bill Clinton en la campaña electoral, tras la que derrotó a Bush (padre), no digamos, como él, “Es la Economía, imbecil”, frase contundente que le llevó a obtener el apoyo de los norteamericanos en 1992. Digamos más apropiadamente en nuestro caso: “Es la Educación, Imbéciles”, así en plural, porque es plural la culpa del alarmante déficit educativo que sufre la sociedad española desde el advenimiento de la democracia.

Por conocidos, evitaré al lector los datos estadísticos internacionales sobre los resultados de los diferentes sistemas educativos “sufridos” por nuestros niños y jóvenes en estos treinta años, solo recordar que nos sitúan, año tras año, en los últimos lugares de las naciones desarrolladas.

Muchos pensarán que una democracia treintañera es una democracia consolidada, que ya ha superado viejos fantasmas del pasado, que camina con paso firme hacia objetivos más ambiciosos de bienestar social, de igualdades y derechos individuales. Pero eso, que debería ser así, y cuyos inicios hacían concebir serias esperanzas de que así fuera, en un indeterminado momento, ha dado un brusco viraje, un retroceso a tiempos y situaciones que creíamos en vías de superación.

Cuando, tras alguno de esos informes,  leo y oigo en los medios de comunicación social, voces que claman por un “Pacto para la Educación”, se que nunca se producirá, para desgracia del país y sus ciudadanos. La razón de este pesimismo está en la misma base de nuestro sistema político. Quien piense que una democracia consiste en depositar una papeleta cada cuatro años en una urna, es que no ha pasado de los inicios del conocimiento político, no sabe de qué va esto en países con más experiencia democrática.

Esto, con un cierto aire a sistema democrático, es sencillamente una partitocracia.

Es decir el gobierno de los partidos políticos, esos profesionales de la política, cuyo objetivo, a veces indisimuladamente único, es perpetuarse en el poder y eso solo se consigue teniendo una ciudadanía poco crítica, conformista, sin criterio propio, en una palabra, un país de analfabetos.

            Complemento ideal de lo anterior, es hacer caso omiso de esas pocas voces críticas que aparecen en los medios, eso que en otro momento histórico se definió como cuarto poder y que ya es solo una especie de conciencia de la sociedad, sin ningún resultado practico.

            Un paso mas, hace tiempo iniciado por algunos partidos, es el adoctrinamiento. Generaciones enteras de jóvenes salen de ikastolas, inmersiones político/lingüistas, “formación del espíritu nacional”, ¿o debo decir Educación para la Ciudadanía?, y otros “programas” similares, absolutamente convencidos de que aquello que han adquirido en su periodo formativo es la esencia de sus vidas, por lo que lucharán y defenderán, no solo de una forma civilizada y democrática, sino, si fuera necesario, y en algunos casos, hasta llegar al uso de la violencia. Se trata de imponer su dogma sin respetar  la libertad ajena.

            La única posibilidad de combatir, esta vez de forma civilizada, este proceso, estaba en  la familia, unos padres vigilantes y preocupados por la educación de sus hijos que no se dejan sustituir en su responsabilidades. Pero, quien diseña el proceso, también sabe donde está su enemigo, quien puede echar por tierra una planificación tan sutil, y completa su esquema desmembrando a la familia, sustituyéndola por otras formas de convivencia en grupo, menos “molestas”, más afines.

            Lamento decir lo que sigue, entre otras razones por tener hijos pertenecientes a esa generación, pero estoy convencido de que se ha perdido ya demasiado tiempo. Leo a responsables de centros de enseñanza quejarse amargamente de esos padres actuales, esa generación que ronda los cuarenta, cuyo déficit formativo es tan palpable, tan amplio, que solo salvo a las contadas excepciones que no hacen sino confirmar la regla.

            Termino tomando algunas palabras prestadas que vienen a corroborar lo antedicho: “El déficit formativo de un alto porcentaje de progenitores es una realidad, en esta ciudad se nota mucho. Lo que necesita Cádiz es muchísima más educación, muchísima más formación” (Diego Jiménez – Director de Instituto Columela. Diario de Cádiz 14.06.09)

            “Los sistemas educativos del País Vasco y Cataluña fomentan el desprecio, cuando no odio, a los símbolos españoles” (Editorial del Diario de Cádiz. 15.05.09)

            “A mi lo que me parece urgentísimo y prioritario es un Pacto de Estado por la educación; ahí está el arranque del cambio de modelo” (Francisco Martínez-Cosentino. Empresario. Diario de Cádiz 14.06.09)

            Y, además, esto se traduce también en los índices de desempleo de nuestra provincia: “Los jóvenes que no tienen Secundaria registran 17 puntos más de desempleo”   (Diario de Cádiz. 15.06.09)

            Somos conscientes del problema, pero no vemos la voluntad política de atajarlo, nadie con poder para hacerlo. No interesa.

martes, 15 de mayo de 2012

GADITANOS POR EL MUNDO

(Publicado en el Diario de Cádiz el 21 de enero de 2012)
                 
              Si hace unos días hablaba en mi columna, de esos “malos gaditanos” que, sin que nadie pueda entender el motivo, se dedican a ensuciar, romper, pintar y hacer todo cuanto pueda suponer un deterioro de nuestra ciudad, aunque luego presuman de amor a Cádiz, hoy lo voy a hacer sobre tantos “buenos gaditanos” que, orgullosos de serlo, lo proclaman donde quiera que se encuentren y siempre para dejar el pabellón muy alto.

             El pasado día 9 de enero, durante nuestra habitual tertulia de la Peña Taurina Fran Gómez, en el Bar Sevilla de San Juan de Dios, conocí  a Miguel Polanco López “El Pelón de Cádiz”, que ha pasado gran parte de su vida lejos de su ciudad natal, ejerciendo de “cónsul gaditano en Madrid”. Su gran pasión, los toros, no le proporcionaron los éxitos que le hubieran permitido ascender en el escalafón lo suficiente, a pesar de que llegó a torear en Vista Alegre, y ha hecho de todo, siempre relacionado con el Arte y Los Toros. Chofer de Julio Aparicio, Felipe Campuzano y muchas figuras del cine, ha regresado a Cádiz hace unos meses y charlar con él es un regalo. Le sale lo gaditano por todos lo poros.

             El Pelón de Cádiz tiene una pequeña biografía publicada en el blog “Gente y habitantes de Cádiz” que edita el Diario de Cádiz. Buceando en sus páginas me encuentro con otra “especie” de gaditanos: los que hemos nacido en otras latitudes pero sentimos a Cádiz en lo más profundo de nuestros corazones. Mikel Elorza proclama: “En Eibar también nacen gaditanos” y yo añado, y en Cantabria, y en Galicia, y hasta en Marruecos, como es mi caso.

             Que decir del sentimiento gaditano de los amigos del “Foro de Debate Cádiz 2012” que ejercen su gaditanismo en Madrid, o los cerca de dos mil gaditanos que, inicialmente de la mano de Pepe Cuadrado (Fundación Dora Reyes), mi hija Almudena y mía,  emprendieron nuevas vidas en Castellón, donde enseguida fundaron peñas del Cádiz CF, cofradías de penitencia al estilo gaditano y chirigotas de carnaval.

            Nacidos  en Cádiz o no, estos gaditanos pasean con orgullo el nombre de su ciudad por el mundo. Llevados por razones laborales, de familia o cualquier otra, se han visto, como El Pelón, en la obligación de añorar por años a su tierra.

            Son solo unos pocos ejemplos, pero hay muchos más y todos han puesto mucha ilusión y esperanza en este año del Bicentenario de la Constitución de Cádiz. Se merecen no ser defraudados.

sábado, 12 de mayo de 2012

¿SUBVENCIONES O COMPRA DE VOTOS?

(Diario de Cádiz, 12 Mayo 2012)

                 La situación económica no admite paliativos. La crisis, lejos de estar en sus estertores finales, parece más grave cada día y las cifras de los desempleados no cesan de crecer a ritmo de vértigo. Ya nadie ve brotes verdes ni en el más lejano horizonte. La actividad económica decrece por segundo trimestre consecutivo y nuestros jóvenes más preparados, esos que deberían intentar sacarnos del hoyo económico en que hemos caído, se van a trabajar al extranjero.

               Al voluntarista Gobierno del PP no se le puede negar su actitud decidida y valiente a la hora de tomar medidas muy impopulares, incluso, obligados por la situación, a gobernar en contra de su propio programa. No creo que nadie, ni siquiera los políticos de la oposición, aunque digan  lo contrario, quisiera estar en estos momentos teniendo que adoptar estas medidas.


               ¿Qué error le achacan sus propios votantes a nuestro Gobierno? Pues varios: Uno de ellos, no menor, y ya tradicional en el PP, es su pésima política de comunicación. No logran llegar de forma clara y convincente a los ciudadanos, no explican con nitidez y ampliamente lo que hacen, por qué lo hacen (que fines a corto, medio y largo plazo persiguen con cada un de las medidas), y las consecuencias negativas o positivas que van a tener para los ciudadanos, y sobre todo, una información completa, no en pequeñas dosis.


             Otro error importante es no haber tomado, simultáneamente, decisiones que una inmensa mayoría de ciudadanos (menos los directamente afectados) claman con fuerza: la radical y definitiva eliminación de la subvenciones.


             En esta partitocracia llamada España, con la que está cayendo, se siguen subvencionando películas que nadie ve, sindicatos, partidos políticos, asociaciones empresariales,  investigaciones que a nadie interesan, televisiones públicas de escasa audiencia, viajes turísticos a estudiantes bajo apariencia de aprender idiomas, organizaciones no gubernamentales que nadie controla, miles de liberados sindicales, miles de asesores,…por no hablar de la economía sumergida, aeropuertos sin actividad, empresas públicas deficitarias, absentismo laboral, jubilaciones anticipadas, ayuntamientos de trescientos habitantes, miles de coches oficiales con sus chóferes y escoltas, duplicidades y triplicidades administrativas, …

            ¿A qué esperan?


martes, 8 de mayo de 2012

PRONTO SEREMOS MAYORÍA

(Artículo publicado en el Diario de Cádiz en diciembre de 2009)

Según Eurostat (Oficina de Estadísticas de la UE), en 2004, los mayores de 65 años representaban el 24,5 por ciento de los que tenían entre 16 y 64 años; es decir la edad productiva, la denominada “tasa de dependencia”. La medicina, los hábitos alimenticios, los flujos migratorios (que lejos de disminuir, se prevé un sustancial aumento) y las mejoras sociales, harán que en algunos años más, no muchos, este porcentaje alcance, nada menos, que el 34,23 en el 2025 y un 50,42 en 2050 (58,69 para España). Eso va a llegar, salvo cataclismo universal, y es asunto muy grave.
Mientras la pirámide poblacional ha tenido una base amplia, es decir, mientras la población en edad laboral superaba en la proporción de cinco a uno a las clases pasivas, no se planteaban problemas financieros para mantener un sistema de pensiones, no ciertamente generoso, más bien escaso en muchos casos. Pero, desde la perspectiva actual, digamos que suficiente.
De esa situación de hace unos años, hoy hemos pasado a justamente la mitad, es decir, dos y medio trabajadores activos, cotizantes, por cada pensionista.
Pero quien tiene la responsabilidad de gobernar no puede hacerlo a base de parches, no se puede limitar a resolver cuestiones puntuales, por muy urgentes que sean y debe ir más allá, debe prever y legislar para el futuro, aunque casi siempre es el futuro el que los sorprende, al menos últimamente, y sobre todo en cuestiones económicas.
Las técnicas estadísticas, que han mejorado sustancialmente en temas como la demografía, son altamente fiables, y eso es así porque una buena previsión está basada en datos históricos que son cada vez , lógicamente, más abundantes, controlables y por tanto fiables. Es decir, podemos dar por cierto, con el margen de error que toda previsión de futuro conlleva, que eso será así: Pronto seremos, o serán, mayoría los pensionistas.
Un lector brasileño, a quien agradezco su atención, me corregía, tras mis artículos sobre la sociedad civil, proporcionándome datos de informes internacionales, en los que España, en términos de riqueza, había pasado en los últimos tres años, de ser la octava potencia económica a la duodécima….y cayendo. Es decir, se está produciendo un empobrecimiento, relativo, del país, a la vez que su envejecimiento.
No es muy esperanzador el panorama. El Gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, (Mafo, le llaman cariñosamente, o debería decir le llamaban, sus correligionarios del PSOE), acaba de decirlo con toda claridad: Es urgente una reunión del Pacto de Toledo (vigente desde 1996) que prevea esta situación, e introducir en el sistema las reformas que palien, al menos, ese futuro tan dramático que se nos avecina.
No ha tardado el Gobierno, (nuestro Gobierno de diciembre de 2009, fecha del artículo), a través del Ministro de Trabajo y la Vicepresidenta Primera, en contestar al Sr. Fernández Ordóñez, y no lo hace recogiendo el guante, sino mandándole que se calle y descalificando, por erróneos según el Gobierno, sus informes.
Así no se resuelven los problemas. Así, como ha ocurrido con la crisis económica, se reaccionará tarde y mal. El camino es el mismo: Primero se niega la evidencia y no se toman medidas preventivas y cuando nos alcanza el tsunami, ya poco se puede hacer, si acaso esperar a que lleguen los equipos de socorro.
No sugeriré que esa mayoría natural de pensionistas, presentes y futuros, se articulen en un parido político, que tendría una mayoría garantizada, porque no creo en los partidos políticos (al menos con la experiencia española de los últimos años, ya lo dije en “De profesión: Político”), pero si me atrevo a sugerir la agrupación en una “asociación cívica” en una institución nacional que nos acoja a todos y defienda los derechos de quienes, tras una larga y, muchas veces, sacrificada vida productiva, hemos pasado, de lo que, pensábamos sería un merecido descanso, a lo que  está a punto de convertirse en una perpetua incertidumbre (hasta que se haga realidad la amenaza sobre nuestras pensiones).
Escasos son, de momento, los responsables políticos que predican con el ejemplo, disminuyendo, hasta lo posible, los enormes aparatos burocráticos de los que se han dotado en los últimos años, desde consejerías, concejalías, asesorías, liberados sindicales,(bueno esto da para otro  artículo completo), ministerios y hasta vicepresidencias sin funciones ni presupuesto, que distraen recursos económicos tan necesarios.
Algunos países, como Alemania y Austria, están ya tomando medidas para paliar esa dramática situación, mientras otros las tienen en estudio. Se trata de elevar las edades de jubilación, pasar de los teóricos 65, (la real no llega a los 62) a los 70 años, lo que no presenta excesivas dificultades, sobre todo para trabajos que no requieran un esfuerzo físico. Pero hay algo para lo que los mayores si estamos capacitados y que a la vez serviría para mitigar  una de nuestras mayores carencias: la educación. Poner nuestra diversa, rica y a veces dura experiencia al servicio de la formación de los más jóvenes, solo traería beneficio para la sociedad.

jueves, 3 de mayo de 2012

DE PROFESION POLITICO

(Este fue mi primer artículo publicado en el Diario de Cádiz el 3 de enero de 2009. Las cosas han cambiado, pero a peor. Hoy lo escribiría quizas mas duro para la clase política, pero dejemoslo como está...de momento)

Comprendo que asomarse por primera vez a esta tribuna con un tema polémico puede ser una mala carta de presentación, pero si lo que se pretende es tratar la actualidad más próxima, es necesario no eludir temas ni opiniones, por duras  y políticamente incorrectas que puedan resultar.
            Me voy a referir a nuestra clase política, no a toda naturalmente, la generalización es mala e injusta siempre, pero, digamos que lo que voy a comentar es más bien consecuencia del sistema y por tanto son prácticamente todos los políticos en activo los que “sufren” sus efectos.
            Dicen que nuestra democracia está consolidada, que treinta años de ejercicio democrático es un periodo suficiente y de hecho, históricamente, nuestra Constitución del 78 es, con mucho, la más longeva de nuestras  Cartas Magnas.
            Ha propiciado un periodo de progreso en todos los órdenes jamás conocido en nuestra historia moderna. El mundo se admiró de nuestra transición  y admiró a sus autores, aquellos políticos de todo signo que, renunciando a legítimas aspiraciones, lo hicieron en beneficio de la causa común, en beneficio de un pueblo esperanzado y expectante.
            Vivía yo en Praga en aquellos convulsos tiempos de su propia transición, cuando, no solo allí, sino  también en Moscú y por otras capitales de la Europa de Este, tras la caída del muro de Berlín, se paseo una exitosa exposición itinerante sobre nuestra transición, a la que ponían voz, en conferencias repletas de políticos locales, algunos de nuestros protagonistas mas destacados, como Alfonso Guerra o el General Gutiérrez Mellado.
            Veían, los europeos del Este, un ejemplo a seguir y se admiraban de que, tras la muerte de Franco, los españoles, con unos antecedentes inmediatos nada tranquilizadores, no nos hubiéramos liado otra vez a mamporros  unos con otros.
            Era de admirar que este “milagro” lo hubieran conseguido unos políticos con poca práctica política, pero sabiendo muy bien cuanto se jugaba el país en este empeño y la trascendencia de los acuerdos que se negociaban. El 25 de octubre de 1977, se firman los “Pactos de la Moncloa”, otro ejemplo de cordura y responsabilidad.
            Si he citado estos importantes hechos, protagonizados por una clase política sin apenas experiencia pero con mucho sentido práctico, que nos gobernó hace treinta años, es solo  para compararlo con  la clase política actual.
            El consensuado sistema electoral, posiblemente el único viable entonces, se ha demostrado imperfecto, además de inadecuado a la España de las autonomías, y necesitado de una urgente modernización. La peor consecuencia es, sin duda, entre otros malos frutos, el acceso a los puestos dirigentes de auténticos “profesionales de la política”, personas con nula o escasa formación académica, con nula o escasa experiencia profesional, es decir personas que sin mas mérito que saber medrar, se dedican a vivir de la política y a vivir muy bien y, no tienen reparo alguno en proclamar que, mientras buena parte del país lo pasa mal o muy mal, sus hijos acuden a centros de enseñanza privados, gastan cantidades escandalosas en redecorar despachos, tunear vehículos oficiales o viajes al extranjero sin sentido práctico, amen de colocar, bien colocados, a parientes muy próximos.
La llamada “sociedad civil” ha comprobado ya en demasiadas ocasiones el escaso valor de sus opiniones, incluso cuando por la defensa de una causa se han llegado a recoger tres millones de firmas. Nada, lo que se dice nada de nada. Bueno, dirán, pero cada cuatro años tenemos la oportunidad de elegir a quienes queremos que nos gobiernen. Otra falacia. Un partido puede resultar el más votado y que gobierne una coalición “postelectoral” de pequeños partidos de la más variada ideología, incluso hasta encarnizados oponentes antes de las elecciones, que se unen como por ensalmo solo “para que no gobierne el otro”.
            Pero es que luego, sus formas de hacer se basan en el “y tú más”. Por muy mal que estén haciendo las cosas, la respuesta a cualquier interpelación es que “los otros lo hicieron peor”. Nada de dar respuesta a las demandas de los ciudadanos, El objetivo es no bajarse del coche oficial.
            En los denostados EEUU, cualquier cargo político de relevancia debe pasar un rigurosísimo control y aprobación parlamentaria. En ese mismo país, los senadores mantienen un contacto frecuente y muy próximo con sus electores a los que reciben y escuchan en sus demandas y pobre del político que no se mantiene fiel a su electorado, ahí termina su carrera política.
            Ahora, como ejercicio y derecho democrático, observemos a los políticos que nos representan. Veamos de cerca y con espíritu crítico si defienden lo que decían defender antes de las elecciones, si hacen lo que prometieron hacer y sobre todo si son para nosotros un ejemplo de honradez, trabajo, dedicación  y solidaridad con las situaciones de los más necesitados. Veremos quien queda en pie para las próximas elecciones.