Google+ Followers

domingo, 29 de abril de 2012

LAS OTRAS DIPLOMACIAS

(Diario de Cádiz sábado 28 de Abril de 2012)


                Tuve, hace años, la oportunidad de vivir intensamente el trabajo de una de nuestras embajadas en Europa. Fueron cinco años convulsos para el continente y la situación política del mundo. Fueron los años de la caída del muro de Berlín, del final de la Guerra Fría…

              Como digo, un tiempo de cambios radicales en las políticas de muchos países, de mucho trabajo para los diplomáticos, en una situación cambiante y sorprendente cada día. Soy testigo privilegiado de un trabajo muy bien hecho, con profesionalidad y eficacia.

               Pero las relaciones internacionales, los intereses de todo tipo, no solo económicos, de nuestro país en el concierto de las naciones, escapan en ocasiones a las capacidades de negociación de diplomáticos y políticos y, es entonces, cuando entran en función las “otras diplomacias”.

               Viene esto a cuento a raíz del  “escándalo” de desproporcionadas dimensiones que ha originado el viaje de S.M. el Rey a una cacería. No puedo afirmar rotundamente, en este caso, que el viaje obedeciera a razones de mayor interés para España, aunque algunas informaciones periodísticas apuntan a la consecución de un importantísimo contrato de 6.000 millones de Euros. Pero si afirmo que en situaciones complicadas, donde políticos y diplomáticos no consiguen el objetivo, no solo España, sino en todos los países, entran en escena personas, como nuestro Rey, que a base de privilegiadas relaciones personales, muchas veces logran lo que parecía imposible.

                 No trato de justificar ni defender lo que no conozco suficientemente, repito, en este caso concreto, pero engrandece la figura del Rey su pública petición de perdón y su compromiso de que “no volverá a ocurrir”, porque de ninguna manera puede hacer publico, si es que ahora lo ha habido, el motivo real e importante de su viaje y, seguro de que si una nueva ocasión lo requiere, lo volverá a hacer.

                 Paco Vázquez, destacado socialista y Embajador de España, llamaba cobarde a la prensa que se dice “monárquica”, por no haber destacado estos otros aspectos de los viajes del Rey.

                Me he referido a “las otras diplomacias” porque, en otro orden de cosas, existen organismos estatales que defienden igualmente nuestros intereses en las relaciones internacionales y cuyo trabajo nunca es publico y por tanto no puede ser reconocido, sencillamente, porque tiene que ser así.  

sábado, 21 de abril de 2012

POLITICOS, CIUDADANIA Y BICENTENARIO

(Publicado en el Diario de Cádiz el sábado 18 de febrero de 2012)


Según las encuestas de los últimos años, los políticos son, por orden de importancia, el tercer motivo de preocupación para los ciudadanos españoles. Dicho de otra manera: parece que en lugar de trabajar para los electores, trabajan contra los electores, haciéndoles la vida más difícil y complicada.

 Sin embargo, conviene decir enseguida, que nuestros políticos no solo nos representan en cuanto los elegimos para ello, sino que nos representan en un sentido mucho más amplio e importante: son la misma sociedad, son parte de ella, mejores o peores como el resto de sus conciudadanos.

 Se ha dicho hasta la saciedad, que para tener buenos políticos habría que pagarlos. ¿Cómo vamos a convencer a un/a excelente y preparado/a profesional para que abandone lo que puede ser un brillante porvenir y dedique unos años a servir a sus conciudadanos? Tienen que darse unas cualidades humanas previas, una vocación manifiesta, y tener una compensación económica que les compense del lucro cesante. Parece casi un milagro contar con algunos de ellos que son ejemplo de laboriosidad, honradez y generosidad.

 El problema surge por quienes han hecho de la política su profesión sin tener ninguna de las cualidades requeridas para serlo. De cualquier forma, no debería extrañarnos, sabemos como son y así los hemos elegido.

 Pero nuestra responsabilidad como ciudadanos no termina el día de las elecciones. Buena parte del éxito o fracaso de la gestión política se fundamenta en la colaboración ciudadana. Sin una actitud responsable y socialmente solidaria, nuestros políticos están abocados al fracaso, por mucho que valgan personalmente y mucho empeño que pongan en la causa.

 Dejando las generalidades y bajando al terreno de lo concreto: De que no se vea el final de la obra del puente, o el “proyecto fantasma del castillo” (Diario de Cádiz 12.02.12), o la eternamente esperada ciudad de la justicia, o tantas otras importantes obras inconclusas o ni siquiera iniciadas, habrá que culpar a la crisis económica, la falta de entendimiento entre las administraciones de distinto signo político, y/o la ineptitud de algunos altos dirigentes.

 De que nuestra ciudad no presente, todavía, un estado de limpieza, comodidad y servicios que se requiere, para una celebración ya iniciada, no es culpa de quienes, me consta, ponen todo su esfuerzo en lograrlo desde los puestos de responsabilidad, sino de quienes no colaboramos en esa tarea e incluso miramos para otro lado ante la actitud incívica de algunos.

 De que muchos de los actos culturales programados, con altas dosis de dedicación y esfuerzo, para conmemorar el Bicentenario, se vean huérfanos de la asistencia de los gaditanos, solo nosotros somos culpables.


domingo, 15 de abril de 2012

ENAMÓRATE DE TI

(Diario de Cádiz el sábado 14 de Abril de 2012)

Es el título del último libro de Walter Riso, que subtitula:”El valor imprescindible de la autoestima”, y en el que argumenta:”Una buena autoestima, quererse profundamente, incrementa las emociones positivas. Permite alcanzar mayor eficacia en las tareas, mejorar las relaciones con las personas, establecer un vinculo mas equilibrado con los demás y ganar en independencia y autonomía” y añade que es el mas eficaz antídoto contra las enfermedades mentales.

 Lo traigo hoy a mi columna porque, quienes me han oído lo saben, suelo dar una charla sobre la autoestima, que inicio afirmando que, lejos de ser un acto de soberbia, tener autoestima es reconocerse, con toda humildad, deudor de la humanidad, a cuyo servicio hay que poner los carismas y facultades que cada uno posee, como dones gratuitos recibidos del Dios creador (eso pensamos los creyentes), o de la madre naturaleza, sin que hayamos hecho nada para merecerlos.

 Empecemos pues por conocernos a nosotros mismos lo más profundamente posible, descubramos, con toda sinceridad, esos valores que poseemos y las debilidades que completan nuestra personalidad. Personalidad única e irrepetible, como nuestras huellas dactilares o el iris de nuestros ojos. Convenzámonos de que somos un ser humano distinto al resto de los miles de millones que han habitado, habitan y habitarán este planeta.

 Solo desde ese profundo conocimiento personal se puede aspirar a mejorar lo mejorable y hacer partícipes a los demás de aquello que necesiten de nosotros.

 Muchas personas que sufren esa terrible enfermedad que es la depresión, saldrían de ella si calmadamente, en momentos de lucidez mental, intentasen descubrir las virtudes que poseen y, con la ayuda que siempre en estos casos se hace imprescindible, las cultivaran y potenciaran ganando en autoestima.

 Conozco a demasiadas personas que padecen y sufren esa situación, lo suficientemente próximas como para afirmar que es mas grave cuanto menos se quieren a si mismas, cuanto mas baja es su autoestima. Hagámosles ver esas cualidades que poseen y que les hacen diferentes y valiosas y les ayudaremos a salir del problema.

 El mensaje evangélico: “Ama a tu prójimo como a ti mismo” nos pone en el camino.

domingo, 8 de abril de 2012

JUAN ROIG

(Diario de Cádiz el sábado 17 de marzo de 2012)

Le conocí fugazmente en 1996, en Castellón, cuando su empresa no era ni el diez por ciento de lo que es hoy. Se trataba de una pequeña cadena local de supermercados, pero su política empresarial, la que le ha llevado a convertirse en el primer distribuidor de alimentación del país, era ya la misma, y la fidelidad a sus propias ideas le han proporcionado un éxito incomprensible para quienes piensan que, inmersos en la terrible crisis económica, que hace caer empresas a miles, no se puede crecer.

Su hermano Fernando, con el que tuve mas trato al estar ambos en la patronal del azulejo, es el Presidente del Villareal, club que, como todos los aficionados conocemos, cogió en segunda división B y lo ha llevado a la Liga de Campeones europea. Es el propietario de una azulejera que destaca entre las más importantes de España. Ambos hermanos tienen unas ideas muy similares como empresarios y son aplicables tanto en el ramo de la alimentación, como en el azulejo, o un club de fútbol.

Se llaman: austeridad (eliminación de gastos superfluos e innecesarios, cada euro empleado debe ser productivo, reinversión de beneficios); trabajo en equipo (dirección y empleados unidos en un mismo objetivo, sus empresas tienen convenios propios, en cuya negociación no se pierde ni una hora, todos los empleos son fijos); competitividad en sectores de por si muy competitivos (duras negociaciones con los proveedores, a los que a su vez hace mas grandes, escaso margen de beneficio, sinergias aprovechadas al máximo, escasísimo absentismo, atención personalizada y eficaz al cliente).

Juan Roig habla poco en público, prácticamente una vez al año, al presentar los resultados de su empresa, pero siempre dice cosas importantes. El pasado año de 2011, el más duro de la crisis por ahora, ha creado veinte (20) empleos diarios. Cuenta ya con setenta mil (70.000) empleados y, hagan Vds. la prueba, yo la he hecho, pregunten a cualquiera de ellos sobre su grado de satisfacción en la empresa. No les digo la respuesta, pero se la imaginan.

Tampoco les digo, y creo que también lo intuyen, que el papel de los sindicatos en estas empresas es poco significativo. Sin poder asegurarlo al cien por cien, pero creo que la figura del liberado sindical tampoco existe o lo es de forma muy limitada.

martes, 3 de abril de 2012

LIBERTAD SECUESTRADA

(Diario de Cádiz, sábado 31 de marzo de 2012)

Acabamos de celebrar el Bicentenario de la Constitución de Cádiz, aprobada el 19 de marzo de 1812, y cuya característica más destacada fue el espíritu de libertad que impregna sus 384 artículos. Libertad de industria, libertad de prensa…pueblo soberano…

Sin duda se trataba de un texto rompedor, novedoso, liberador de muchas “cadenas” (¡Vivan las cadenas! gritaban dos años más tarde los absolutistas al regreso de Fernando VII), pero además de consagrar el valor supremo de la libertad, (el paso de súbditos a ciudadanos) los constituyentes españoles del 12, no se olvidaron, más bien al contrario, de otros valores como el nacionalismo español (¡Españoles, ya tenéis patria!, que gritó Argüelles), la independencia de los tribunales de justicia, la inviolabilidad del domicilio, plan general de enseñanza para todo el reino, y una estructura territorial, entre otros avances.

La bandera de la libertad ha sido, desde entonces, enarbolada por tirios y troyanos, por quienes aspiraban a incrementar sus límites hasta desvirtuarla, y por los que aun no la habían saboreado. Tanto se ha utilizado, que ha resultado aviesamente mancillada por quienes, a su amparo, han cometido los mas horribles crímenes.

Su uso, más bien su abuso, le han dado un carácter reivindicativo al que solo parece tener derecho quien lo grita más fuerte, mientras se ignora, o niega descaradamente, ese mismo derecho a los demás. Hay quienes se han apropiado de ella haciéndola exclusiva, “secuestrando la libertad”.

Estos secuestradores, muy frecuentemente, menosprecian valores como el esfuerzo, la solidaridad, la honradez, el respeto a lo ajeno, y a veces hasta la vida.

La libertad no puede justificarlo todo. El “prohibido prohibir” de mayo del 68 francés, no era sino la expresión de los movimientos antisistema que, bajo la bandera de la libertad, según ellos la entendían, debía terminar con cualquier tipo de leyes, intentando imponer sus ideas, sin limites.

Los movimientos pro abortistas, también enarbolan la bandera de la libertad para expresar lo que interpretan como un derecho de la mujer a disponer de la vida del ser humano engendrado en su seno. Si ese “ser vivo, pero dudosamente humano”, en desafortunada expresión de la ex ministra Aido, tuviera la oportunidad de manifestarse, también gritaría ¡Libertad! para salvar su vida.